miércoles, 20 de enero de 2010

La Universidad de Sevilla y su dilema shakesperiano: ¡¡ copiar o no copiar en los exámenes, esa es la cuestión!!

Una inusitada cobertura en la prensa ha logrado la Universidad de Sevilla esta semana, quizá no por los aspectos más deseados por esta institución, luego de la polémica que han levantado las modificaciones reglamentarias que dicha universidad ha implementado en relación con los exámenes y la asistencia a clases de los estudiantes de sus titulaciones.
En el primero de los casos, el profesor de la asignatura que sorprenda a un estudiante "copiando en un examen", en cualquiera de sus expresiones (chuletas, intercambiando exámenes o desde sus móviles) no podrá expulsarle de la sala de clases y podrá completar su evaluación, garantizándosele al estudiante el derecho a rendir su examen, para posteriormente someter su caso a una comisión, que dirimirá si efectivamente la denuncia realizada por el docente es efectiva.
En cambio, el profesor de la asignatura si podrá expulsar a un estudiante que distrae, interrumpe o molesta a los demás alumnos durante una clase o un examen, ¡¡como si el hecho de sorprender a alguien copiando durante un examen no fuera un distractor para los demás alumnos que rinden su examen en la sala!!
La segunda modificación reglamentaria dice relación con la obligatoriedad de los estudiantes para asistir a las clases teóricas, que a partir de ahora no podrá ser considerado por los profesores como un aspecto fundamental para aprobar la asignatura, pero sí podrá ser "premiado" por el docente, imagino que repartiendo ipod o pendrive, porque sino los colegas de Sevilla tendrán que acostumbrarse a realizar la docencia en completa orfandad, en base a monólogos en sus clases ......... "ser o no ser.... esa es la cuestión".
En mi experiencia de 10 años de docencia universitaria, he aprendido que las pruebas y exámenes teóricos no tienen ningún sentido tanto para los alumnos como los docentes, por lo que es recomendable utilizar estudios de casos y resolución de problemas, aplicando los contenidos de la asignatura para resolver dichos casos y problemas, ojalá en grupos en la medida que ello sea posible, evitando de esta manera los exámenes teóricos y conceptuales que obligan a los estudiantes a memorizar los contenidos y repetirlos o relacionarlos con preguntas de selección múltiple, verdadero o falso o similares.
Además, la modalidad de estudios de caso y resolución de problemas, exige que el docente dedique las clases durante el cuatrimestre para realizar talleres preparatorios también en base a casos, no dedicando las clases a repetir los mismos contenidos del texto base de la asignatura o de los apuntes disponibles en reprografía, evitando además la tan aburrida clase expositiva, autorreferente y soporífera que muchas veces es la que ahuyenta a los estudiantes de las aulas.
De esta manera, estamos plenamente de acuerdo con lo señalado por el Ministro de Educación Ángel Gabilondo, respecto a la necesidad de orientarse hacia modalidades de evaluación continua, que exigen puestas en escena docentes más innovadoras y creativas, pero por sobremanera con una mayor dedicación y compromiso tanto del docente como de los estudiantes para llevarlas a cabo.

5 comentarios:

Miguel dijo...

Esta vez, amigo, no estoy de acuerdo.

En la Universidad los alumnos son mayores de edad y pagan por una formación. Formación que por otra parte en muchos casos es demasiado teórica y poco útil a la hora de acceder al mercado laboral. ¿que acceder al mercado laboral no es el objetivo de la universidad? quizá...habría que discutirlo, pero te aseguro que para muchos estudiantes es el objetivo real, más allá de enriquecerse culturalmente y otros bla bla bla que son muy bonitos, pero no por ello imponibles a una persona adulta y libre.

Por tanto si alguien decide pagar una matricula y después no ir a clase no veo porque esto debe ser perseguido. Finalmente alguien puede ir a clase, y no dar ni un palo al agua, mientras que una persona que no vaya a clase ocupe todo ese tiempo en estudiar (algo utópico) y si así fuera no dudo en que su renidmiento sería mejor que el del 80% de los alumnos que sí acudieron a clase.

Yo creo que la universidad debe evaluar otras cosas distintas al ego del profesor. Si un profesor no tiene alumnos, quizá el problema sea el profesor, o quizá la asignatura, pero estoy seguro de que si algo resulta interesante, y más si se ha pagado por ello (por poco que sea), el público acudirá a las aulas.

Ricardo dijo...

Hombre no hay problema en disentir, las amistades no deben nunca perderse por eso, y no creo que este sea ni muchos menos el caso.
Sin embargo, creo que esta vez hemos tenido un problema de comunicación, quizá porque mi redacción no ha sido buena, pero también quizá porque tu comprensión lectora no ha estado acertada, porque en terminos generales al leer tu comentario estamos totalmente de acuerdo:
1. También pienso que la principal responsabilidad social de la Universidad es que sus egresados acceden al mercado laboral, aunque yo no me haya referido en esta entrada a ese tema.
2. Cada alumno es libre de asistir a clases si lo desea, ningún profesor debiera obligar y amenazar a sus estudiantes con las penas del infierno por no asistir a escucharlo, por el contrario debiera esforzarse más por atraerlos con una oferta docente mucho más enriquecedora que simplemente verle mirarse el ombligo.
3.Si lees nuevamente mi penúltimo párrafo, se posiciona en una perspectiva muy convergente con lo que me planteas en el último párrafo de tu comentario.

Si pienso que un poco de bagaje cultural no le viene mal a ningún ser humano, eso también es responsabilidad de las universidades, si lo cumplen o no es otro tema, afortunadamente gracias a Internet y otras fuentes existen otras maneras y formas de acceder a esos aspectos, incluso hasta viajando, saludos.

Miguel dijo...

Lo que tú planteas sobre los estudios de caso a lo largo de mi carrera universitaria ha sido una absoluta tomadura de pelo.

Sólo había que hacer una cosa, poner la teoría literlamente y añadir antes: "en este caso concreto"

La teoría hay que dominarla, pero sobre todo hay que saber aplicarla y para eso no hay chuleta que valga.

Me parece un tema paralelo a la apatía política de la juventud. Yo no creo en esa apatía y si en la desilusión.

Habría que ver cual es la realidad de la Universidad de Sevilla.

Ricardo dijo...

Hombre respeto y a la vez lamento tu desilusión, pero creo que nos referimos a aplicaciones diferentes del estudio de caso. Siempre he impartido dos asignaturas: Planificación Estratégica y Gestión de RR.HH., por ejemplo en esta último en la materia de selección de personal evaluaba a mis estudiantes a través de un juego de roles, donde ellos aplicando lo revisado en el cuatrimestre tenían que desarrollar una entrevista, asumiendo diferentes roles, nada parecido a lo que me cuentas.

gustavo dijo...

Mirando hacia el futuro, hay dos libros gratuitos que les ayudaran a tener una perspectiva distinta en cuanto a la política, economía, sociedad y tecnología del futuro. Ellos son:

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