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viernes, 20 de julio de 2012

Gobierno Universitario Pluralista. Una propuesta de análisis desde la teoría de los stakeholders.

Recientemente, la Revista de Universidad y Sociedad del Conocimiento de la Universitat Oberta de Catalunya ha publicado en el vol.9 Nº2 del año 2012 mi artículo titulado "Gobierno Universitario Pluralista. Una propuesta de análisis desde la teoría de los stakeholders", en el cual se reflexiona respecto de la relevancia de un mayor grado de apertura de las universidades hacia la sociedad, a partir de estructuras de Gobiernos permeables a la participación de diferentes actores relacionados o interesados en el quehacer universitario, con base en el concepto de stakeholders.
En el artículo, se plantea la necesidad de que las universidades adapten sus estructuras de toma de decisiones a las exigencias y demandas de la sociedad del conocimiento actual, especialmente en el sentido de hacer partícipes en dichas instancias a diferentes personas o grupos que pueden retroalimentar positivamente esas instancias.
El trabajo desarrollo dos propuestas esquemáticas para facilitar el análisis e incorporación de la participación de los stakeholders en el gobierno universitario para otorgar un grado más pluralista en su composición y funcionamiento. 
El artículo puede ser descargado aquí.
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martes, 15 de marzo de 2011

La universidad socialmente responsable: propuesta de ámbitos de actuación.

La evolución histórica de la universidad en cuanto a su relación con la sociedad, nos muestra el tránsito desde una universidad encerrada en sí misma y aislada del resto de la sociedad amparada en un acceso más bien elitista a la educación superior, avanzando hacia estadios en donde la universidad paulatinamente se va abriendo hacia una parte de la sociedad, fundamentalmente a los grupos sociales más poderosos política y económicamente, finalizando la transición hacia una universidad socialmente responsable inserta en una sociedad del conocimiento, en donde todos los actores sociales tienen pleno acceso a la educación superior y en donde la universidad mantiene un abierto compromiso con la transformación social.

De esta manera, resulta fundamental concretar algunos ámbitos de trabajo en los cuales la universidad en virtud de su misión institucional debe hacerse responsable por los impactos que provoca en los intereses y necesidades de sus partes interesadas. En esa perspectiva cuatro pueden ser a nuestro juicio los aspectos generales que describen a las universidades que son socialmente responsables:

1. Un Gobierno universitario pluralista que permita implementar una "universidad stakeholder".

De acuerdo con la Comisión Europea (2008) el Gobierno Universitario “se centra en las normas y los mecanismos mediante los cuales diversos stakeholders pueden influir en las decisiones, la forma en cómo se rindan cuentas, y para quién […] se refiere al ejercicio formal e informal de la autoridad en virtud de las leyes, políticas y normas que articulan los derechos y responsabilidades de los diversos actores, incluidas las normas por las que interactúan”. Así, surge el concepto de “universidad stakeholder”, el que de acuerdo con Jongbloed & Goedegebuure (2003) implica que la universidad “ha de estar en constante diálogo con sus grupos de interés para sobrevivir en un sistema en el que las demandas son heterogéneas e imprevisibles”, hablamos por tanto de una universidad sensible a su entorno, capaz de realizar una gestión efectiva de las relaciones con sus partes interesadas, desarrollando vínculos estables en el tiempo que garanticen reciprocidad y receptivividad con sus partes interesadas.

2. Liderazgo universitario para la transformación social de la sociedad contemporánea.

Este segundo ámbito ubica en la Responsabilidad Social Universitaria (RSU) la tarea de liderar los aportes y las reflexiones que permitan alcanzar una mejor sociedad, más equitativa y justa con especial atención en un desarrollo más sustentable, en donde la universidad sea la institución capaz de mostrar cuáles son las mejoras formas de construir una mejor sociedad. Una especial atención tienen los planteamientos de la RSU que asignan un rol más activo de carácter reivindicativo y propositivo a las universidades, respecto de la solución a las principales problemáticas y necesidades sociales existentes en la actualidad, así como respecto de un desarrollo más sustentable en el futuro, asumiendo la universidad un liderazgo respecto de los cambios y correcciones que se deben implementar para lograr una sociedad más justa, desarrollando una actitud crítica respecto de aquellos hechos o situaciones que provocan importantes injusticas o desequlibrios sociales.

3. Inserción laboral de los Titulados.

La responsabilidad social de las universidades no finaliza con el simple egreso de los estudiantes de sus aulas, convertidos en profesionales universitarios tras haber cumplido con las formalidades del plan de estudios, sino que su función social en este sentido debe contemplar además que los conocimientos y capacidades entregados a los egresados respondan tanto a las necesidades requeridas por el desarrollo nacional o regional, como a los requerimientos demandados por el mercado laboral, especialmente por las empresas, aspectos que garantizaran una mejor inserción laboral de los titulados universitarios. Además, las universidades en complemento de lo anterior debieran implementar las estrategias necesarias para mejorar la empleabilidad de los titulados a través de una participación más activa de los diferentes stakeholders con los cuales la universidad se relaciona.

4. Garantizar el acceso al conocimiento como un Bien Público.

Se relaciona con su capacidad para generar conocimiento, pero especialmente por su interés para colocarlo a disposición de toda la sociedad de manera libre y accesible, especialmente por el creciente impacto del mercado en la educación superior en lo relacionado con la comercialización del conocimiento generado en los campus universitarios, algo que indirectamente se relaciona también con los cada vez más crecientes problemas de financiamiento al que se ven expuestas las universidades públicas. De esta manera, la RSU en este aspecto radica fundamentalmente en ser capaz de establecer los mecanismos necesarios para compartir y difundir en la sociedad los conocimientos que genera, más allá de la publicación en Revistas o la generación de patentes, en lo que algunos denominan la "Tercera Misión de la Universidad", poniendo a disposición de los diferentes agentes sociales sus estructuras de investigación para resolver los principales problemas de la sociedad con una mayor capacidad de aplicar concretamente el conocimiento que se genera al interior de las universidades.

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martes, 6 de abril de 2010

Por un espacio iberoamericano del conocimiento socialmente responsable.

De esta manera se titula el Segundo Encuentro Internacional de Rectores pertenecientes a la red Universia, que se realizará en Guadalajara México los días 31 de mayo y 01 de junio de 2010, y que espera reunir a más de mil Rectores.
En el marco de este encuentro, según informa el diario El País se ha desarrollado una iniciativa para profesores, investigadores, estudiantes y funcionarios para que propongan ideas y desafíos para ser analizados y debatidos en el marco de esta instancia.
En dicho foro, previa elección de grupo al cual pertenece el internauta y posterior a la creación de un perfil, los interesados en aportar sus ideas encuentran un espacio virtual que permite proponer inquietudes y aportes en diversos temas tales como movilidad universitaria, formación de profesores e investigadores o innovación y transferencia del conocimiento, entre otros.
De esta manera, la responsabilidad social universitaria se posiciona en una instancia importante a nivel Iberoamericano, algo que sin duda celebramos, esperando que de las conclusiones que se obtengan de esta Reunión se puedan obtener líneas de acción más claras y específicas para el desarrollo de esta temática, para que las instituciones de educación superior puedan concretar en actividades propias de su quehacer el comportamiento socialmente responsable tanto de las universidades como de otras organizaciones y las propias personas.
En este ámbito, podemos destacar como un claro ejemplo a seguir, el trabajo que están desarrollando las universidades andaluzas, organizaciones que están trabajando en una propuesta de memoria de sustentabilidad para las organizaciones universitarias, y que se transforma en una línea de trabajo concreta en el corto plazo, dado que una de las deficiencias que muestran la mayoría de las universidades en la actualidad es su rendición de cuentas a la sociedad y el acceso a información de su quehacer en relación con su comportamiento socialmente responsable.
Finalmente, la idea que hemos propuesto en este foro se relaciona con la participación de las partes interesadas de la universidad en la evaluación del comportamiento socialmente responsable de la universidades, mediante mecanismos de participación ciudadana tales como jurados ciudadanos, presupuestos participativos o conferencias de consenso por ejemplo, en un contexto de evaluación de cuarta generación, propuesta que presentáramos en el XV Congreso de la AECA.
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martes, 29 de diciembre de 2009

Aspectos relevantes para investigar la responsabilidad social.

Luego de varios meses de trabajo, revisión de varias decenas de libros, revistas, comunicaciones a Congresos y asistencia a seminarios, puedo identificar algunos elementos que considero relevantes para investigar los aspectos relacionados con el concepto de responsabilidad social.
En primer lugar, debido a la influencia de diversas corrientes de carácter económico, político, social o filosófico (Freeman, 1984; Carroll, 1999; Melé, 2007) que han marcado el análisis de este concepto a lo largo de su historia, hacen más complejo determinar el origen exacto del mismo.
Actualmente, encontramos diversas interpretaciones de este concepto, siendo a nuestro juicio las más acertadas aquellas que lo relacionan con el estudio de la relación de la organización y la sociedad, tal y como plantea Lozano (1999:95) quién señala que se relaciona con “la necesidad de pensar de manera adecuada las relaciones entre empresa y sociedad, y la legitimación social de la empresa”, lo que se encontraría relacionado con el análisis y estudio del significado de la actividad empresarial respecto de la calidad de vida de los individuos que se relacionan con ella.
Sin embargo, una de las problemáticas habituales a las que se debe hacer frente al analizar el concepto de responsabilidad social es la multiplicidad de definiciones e interpretaciones existentes relacionadas con dicho término (Shocker & Sethi, 1973; Sethi, 1975; Carroll, 1979; Lozano, 1999; Marrewijk, 2003; Dahlsrud, 2008; Lozano, 2009; Valor & Hurtado, 2009).
Basándonos en la investigación de Dahlsrud (2008) quien compara 37 definiciones de responsabilidad social corporativa, respecto de cinco dimensiones específicas de análisis (stakeholders, social, medioambiental, económica y voluntaria), concluye que la mayoría de las definiciones existentes son congruentes en un alto grado, pero que el problema que enfrentan dichos enunciados, se relaciona con las formas en las cuales este concepto es construido socialmente en contextos específicos, lo que se traduce en que las personas se refieren al concepto de responsabilidad social de manera diferente, para evitar compromisos productivos en su sector respectivo.
Además, muchos términos son utilizados como sinónimos que apuntan al análisis de aspectos propios de la relación entre la sociedad y los negocios, entre los que aparecen la responsabilidad social corporativa, la capacidad de respuesta social de los negocios, el rendimiento social de la empresas, la ética empresarial y de los negocios (Jones, 1996; Wartick, 2002; Sison, 2008), terminología que finalmente apunta al análisis de la reputación corporativa relativa a aspectos tales como la identidad, la imagen, el prestigio, la buena voluntad entre otros.
Esta situación en muchas ocasiones es aprovechada por los críticos de la responsabilidad social, para señalar que se trata de un concepto ambiguo, sin nociones claras de cómo incorporarlo a la gestión organizacional y fundamentalmente, asociándolo con una moda de carácter pasajera, que no tiene mayor relevancia e impacto en el quehacer corporativo.
Sin embargo, la discusión conceptual acerca de la responsabilidad social y su nomenclatura aun no está finalizada, ya que en ocasiones se acompaña del adjetivo “empresarial”, “corporativo”, u “organizacional”, para señalar el tipo de organización y sector en el que se aplica, resultando conveniente parafrasear a Lozano et al (2007:43) quienes señalan al respecto que “en cierta medida es estéril, y que por ello quizá sería mejor avanzar planteando cuestiones más concretas”, para señalar el camino por donde debieran transitar las investigaciones y discusiones acerca del concepto de responsabilidad social.
De acuerdo con Morrós & Vidal (2005:26) el debate acerca de la nomenclatura relacionada con la responsabilidad social aun se encuentra muy vigente, señalando que “los comportamientos responsables deben ser desarrollados tanto por cada uno de los ciudadanos como por cada una de las organizaciones que actúan, independientemente de la fórmula jurídica […] la palabra empresa pertenece más a la cultura latina y la palabra corporación a la tradición anglosajona”, para referirse a la discusión respecto de la responsabilidad social empresarial o corporativa.
Otra de las cuestiones que comúnmente suele “enturbiar” el análisis del concepto de responsabilidad social, es la mirada filantrópica que en ocasiones le afecta, tanto por su uso homólogo como por encontrarse habitualmente asociada con los orígenes del concepto, pero que actualmente no debe ni puede ser entendida ni traducida en acciones caritativas o filantrópicas (Lozano, 1999; Torres, 2006; Setó, 2007) sino que debe ser expresada como una nueva actitud de las organizaciones hacia el entorno social, sus necesidades, objetivos y problemáticas.
En relación con el aspecto filantrópico, Peloza & Falkenberg (2009) en su investigación acerca del papel de la colaboración en el logro de los objetivos de responsabilidad social corporativa, específicamente de la eficacia de las colaboraciones filantrópicas entre la empresa y las ONGs, concluyen que las posibilidades de disfrutar mayores beneficios por parte de los donantes es mayor, si las acciones filantrópicas se orientan más a la transferencia de conocimientos especializados, acceso a conocimientos estratégicos y recursos en especie, que si sólo se buscan resultados de carácter asistencial para los beneficiarios.
Finalmente, según Valor & Rúa (2007:165) los ejes alrededor de los cuales debe girar la nueva actitud de la organización hacia su entorno social, relacionada con la responsabilidad social son fundamentalmente tres: (1) facilitar la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones organizacionales que los afectan; (2) detección y satisfacción de aquellas preocupaciones sociales relacionadas con la actividad de la organización; y (3) recabar la evaluación de las partes interesadas respecto del desempeño organizacional en las distintas dimensiones de la responsabilidad social, como parte de su rendición de cuentas.
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domingo, 8 de noviembre de 2009

¿Es participativo el gobierno universitario en la actualidad?

Es habitual encontrarnos con oleadas mediáticas o políticas que agitan las banderas de diversos problemas o demandas sociales tales como la igualdad de oportunidades, la pobreza, la delincuencia, el enfoque de género, la diversidad, el medio ambiente, la responsabilidad social, etc., etc., a lo que podemos sumar perfectamente la participación, apellidada de diversas formas: política, social, ciudadana, y muchos más etcéteras.
La pregunta que surge inmediatamente respecto de la participación es: ¿y en qué?, la respuesta desde la perspectiva de la gestión de las organizaciones y especialmente desde la mirada de la responsabilidad social tiene que ser “en los procesos de toma de decisiones de la institución”, lo que necesariamente nos lleva al análisis de las estructuras de gobierno de cada organización.
Si enfocamos el análisis en el Gobierno Universitario, los cuestionamientos nos exigen determinar por ejemplo el momento en el que por fin participarán los estudiantes o funcionarios de las universidades en la elección de los decanos o directores de departamentos, a partir de cuando tendrán derecho a voto en el Consejo Superior o Académico, cuando se preocuparán las universidades por las molestias que los botellones de los estudiantes generan en los vecinos de sus alrededores, cuando le preguntarán a los empresarios los contenidos que debieran tener los nuevos planes de estudio en el Plan Bolonia para mejorar la inserción laboral de los egresados, y en general, cuando participarán los stakeholders en la evaluación del comportamiento socialmente responsable de las universidades.
De esta manera, una de las propuestas que pretendo analizar en relación con mi tesis doctoral, plantea que el comportamiento socialmente responsable de las instituciones de educación superior debe reflejarse en el desarrollo de un Gobierno Universitario stakeholder como uno de los indicadores relevantes de dicho comportamiento, vale decir, un gobierno corporativo con la participación de sus distintas partes interesadas en los procesos de toma de decisiones universitarias, o lo que es lo mismo, permitir que estudiantes, docentes, funcionarios, bancos, prensa, vecinos, proveedores, administraciones públicas y un largo número de otras partes interesadas participen o tomen parte en estos procesos.
A mi juicio, uno de los efectos positivos más importantes de la aplicación de un modelo de gestión y gobierno de las universidades sustentado en la responsabilidad social, quedará reflejado en una mayor capacidad de las instituciones de educación superior para responder más efectivamente a las necesidades, problemáticas y demandas que la sociedad plantea actualmente a las universidades, algo que no está actualmente garantizado en una magnitud importante, por el contrario, las universidades suelen limitar de manera excesiva la participación de sociedad en las decisiones que toma.
Lamentablemente, lo primero que surge como argumento en contra de este tipo de propuestas, dice relación con el hecho de que al aumentar el número de partícipes o puntos de vista en la toma de decisión éstas se hacen más lentas, inoportunas y costosas, por lo que vale más la pena dejar estas cosas tan importantes y complejas en manos de los dos o tres iluminados de siempre, tomando las decisiones más importantes de la institución sin incorporar la opinión de los grupos que muchas veces son los afectados por los resultados de dichas decisiones.
Claramente los prejuicios respecto de la efectividad del comportamiento socialmente responsable, expresado en la participación de los stakeholders en los procesos decisionales no es exclusividad de las universidades, ya que inclusive Milton Friedman (1970) uno de los más recalcitrantes defensores del modelo capitalista, señala que la aplicación de la responsabilidad social a las empresas era un intento de los movimientos socialistas para afectar el funcionamiento de la empresa en relación con su única responsabilidad social: aumentar las utilidades y beneficios de los accionistas.
Sin embargo, no es posible pretender en ningún tipo de organización el desarrollo de un comportamiento socialmente responsable, si las decisiones más importantes y por ende el gobierno corporativo se desarrolla solamente en función de algunas partes interesadas, fundamentalmente los que aportan financiamiento, dejando fuera del gobierno al resto de los stakeholders.
Finalmente, respondiendo a la pregunta que da el título a esta entrada, me parece que no es participativo, sin embargo existen esfuerzos interesantes, proyectos prometedores, iniciativas que pensadas en la letra pretendían abrir espacios de participación a las partes interesadas, pero que aún están en desarrollo, o en deuda, como es el caso de los Consejos Sociales de las universidades españolas, por lo que será necesario seguir avanzando en el fortalecimiento de las instancias, mecanismos o procedimientos de participación de los stakeholders en el gobierno universitario, si lo que se pretende es alcanzar un comportamiento socialmente responsable de las universidades.
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