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sábado, 29 de octubre de 2011

El juego de roles como estrategia docente en el ámbito universitario.

Recientemente esta semana se ha publicado un artículo que he preparado en base a una experiencia docente, titulado "uso del juego de roles como estrategia de evaluación de aprendizajes universitarios", el cual describe la aplicación de esta experiencia a la realización de una entrevista de selección de personal en carreras de pregrado en Chile.

En el artículo, se describe la experiencia asociada al trabajo de grupos de estudiantes de diferentes programas universitarios, los cuales deben asumir papeles o roles relacionados con el proceso de entrevista aplicado a un hipotético proceso de selección de personal, en donde deben demostrar diferentes habilidades y actitudes relacionadas con el rol de entrevistador, tanto en la preparación previa, realización y valoración posterior de las entrevistas.

Este tipo de experiencias docentes permite romper con la habitual monotonía de la clase expositiva apoyado con el uso de power point, ubicando a los estudiantes en una práctica docente más relacionada con el aprendizaje significativo, en donde la aplicación práctica de los conocimientos y habilidades en un escenario simulado es el contexto en el cual los estudiantes deben demostrar sus competencias, dejando atrás la habitual memorización y repetición de conceptos asociada a las prácticas de enseñanza más tradicionales en la universidad.

En lo personal, es una experiencia tremendamente satisfactoria debido a que me permite observar con mayor claridad y precisión si realmente los estudiantes han comprendido los conceptos y teorías que se han transmitido en clases, fomentando además el trabajo en equipo y la responsabilidad en el desarrollo del juego de roles.

Evidentemente, este tipo de experiencia es replicable en muchos ámbitos y temáticas asociadas a la formación universitaria, e incluso en el ámbito laboral del juego de roles como una técnica de adiestramiento. Les dejo con un ejemplo de la aplicación del juego de roles en la enseñanza de idiomas que encontré en youtube.


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lunes, 11 de octubre de 2010

Dime cuanto publicas y te diré quién eres.

Haciendo una adaptación del refrán popular "dime cuanto publicas y te diré quién eres" puede ser una conclusión general del artículo que publica hoy El País sobre los resultados del ranking internacional de universidades SIR, y que plantea como principal reflexión que si bien las universidades españolas publican en un volumen o cantidad importante, 10º lugar a nivel mundial en cuanto a la producción científica, pero que sin embargo la calidad de esas mismas publicaciones es menos relevante dado que dicha producción sólo ocupa el 21º puesto a la hora de hablar del impacto en cuanto a las citas que reciben dichos trabajos publicados.
En términos generales, las universidades en todo el mundo han encontrado en los rankings internacionales una valiosa herramienta de validación, marketing y catalizador de su calidad frente al resto de las instituciones de educación superior a nivel mundial, con el propósito de establecer una clasificación de las universidades según la calidad de su quehacer académico, existiendo numerosos rankings en la actualidad tales como el de Shanghai o The Times que proporcionan diferentes clasificaciones a nivel mundial y por áreas del conocimiento científico.
Volviendo al tema de las publicaciones, resulta evidente que esa es una de las tareas importantes de un profesor universitario y que se transforma en el fruto de las investigaciones que cada catadrático realiza durante el año y que le permiten enviar artículos a Revistas, ponencias o comunicaciones a Congresos o publicar libros.
De esta manera, este tipo de rankings va colocando "al desnudo" aquellas universidades o áreas del conocimiento científico que son más productivas a la hora de analizar su quehacer, a pesar de que es habitual encontrarse múltiples debates que plantean posturas contrarias a los rankings de las universidades dado a que según su percepción existen aspectos del quehacer universitario que no son susceptibles de cuantificar .
En mi modesta opinión, usando un esquema propuesto hace muchos años por Ortega y Gasset en su libro Misión de la Universidad, estas instituciones tienen dos grandes propósitos: (1) la enseñanza de las profesiones intelectuales; y (2) la investigación científica y la preparación de futuros investigadores.
A partir de esos planteamientos, a mi juicio surgen como indicadores centrales del quehacer universitario dos grandes aspectos: (1) la empleabilidad de su egresados, que entre otros indicadores no solo demostrará la calidad de la formación y la docencia de cada universidad, sino que su capacidad de generar redes para que sus egresados se inserten en el mundo laboral; y (2) la capacidad de crear y transmitir conocimiento a la sociedad, donde nuevamente serán indicadores de ese quehacer las ya mencionadas publicaciones arbitradas en base a la cual se sustentan muchos de los rankings internacionales antes señalados, pero además debiera observarse la capacidad de transferir ese conocimiento a la industria, los Gobiernos y la sociedad local.
Por lo tanto, una universidad de calidad es aquella que logra que sus egresados se inserten en el mundo laboral dentro de plazos de tiempo breves, y produce y comunica nuevo conocimiento a la sociedad, lo que dicen los rankings solo recogen en forma parcial este último aspecto.
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miércoles, 11 de agosto de 2010

Estudiar una carrera universitaria por vocación o porque me dan una beca: ¿cuestión sólo de números?

Elegir una carrera universitaria es un problema que posee múltiples aspectos relacionados para los jóvenes que deciden ingresar a la universidad, entre los que destacan la vocación, el futuro campo laboral, las habilidades y aptitudes, la disponibilidad de financiamiento, y probablemente un largo número de etcétereas.
Sin embargo, en Chile frente al problema de la formación de profesores la ecuación a sido simplificado a un par de número: 100% de financiamiento para los alumnos que ingresan a pedagogía con más de 600 puntos en la prueba de selección universitaria (PSU), esa es la propuesta que formulará ayer el Ministro de Educación chileno, según informa La Tercera.
La propuesta ministerial evidentemente tiene sus bemoles, pero se traduce en un intento por corregir uno de los males endémicos de la formación de docentes en Chile: los bajos puntajes de ingreso de quienes deciden estudiar pedagogía, muy por debajo de otras profesiones que concentran la mayoría de los mejores puntajes tales como arquitectura, medicina, derecho, ingeniería por nombrar algunas de las carreras más demandas. La meta ministerial es atraer al 30% de los mejores puntajes anualmente.
La medida propuesta por el Ministerio de Educación chileno si bien es celebrada tanto por el Colegio de Profesores como por el principal Movimiento en pro de la educación en Chile denominado Educación 2020, aún es considerado insuficiente para corregir totalmente el problema de fondo, si bien coinciden en reconocerla como un avance importante.
A nuestro juicio, la cuestión de fondo está en determinar si es suficiente para asegurar la formación de profesores en Chile o cualquier lugar del mundo, el ofrecer becas completas a los mejores puntajes en la pruebas de selección, ignorando quizás otras variables tan importantes como las mencionados al comienzo, especialmente la vocación y las reales aptitudes para desempeñarse como un buen pedagogo.
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jueves, 13 de mayo de 2010

El aprendizaje servicio como expresión de la responsabilidad social universitaria.

Una de las manifestaciones más claramente reconocidas del quehacer de las universidades se encuentra asociada a la docencia universitaria, razón por la cual resulta muy relevante analizar enfoques que logren vincular los procesos de formación profesional con la responsabilidad social universitaria, que permitan a la universidad desarrollar su misión institucional de manera socialmente responsable.
De esta manera, diferentes autores (Gronski & Pigg, 2000; Hervani & Helms, 2004; Boyle, 2007; Martínez, 2008; Naval, 2008; Nieves, 2008; Newman, 2008) coinciden en destacar que los procesos de formación basados en modalidades de aprendizaje servicio favorecen directamente la preparación de los estudiantes, para que se inserten en la sociedad como ciudadanos responsables y a la vez contribuyan al desarrollo sustentable de la misma en una clara expresión de beneficio mutuo, más allá de la simple adquisición de competencias profesionales para su futura inserción laboral como principal resultado de su paso por las aulas universitarias.
Según Nieves (2008:29-38), el actual contexto del quehacer universitario debe enfrentarse con culturas institucionales que proponen desarrollar la misión de la universidad basándose en diferentes modelos:

1. Tradicional: el propósito principal es la producción y transmisión de una ciencia pura exenta de intereses, aséptica, neutral y un fin en sí misma, donde el conocimiento no se vincula con el mejoramiento de la calidad de vida de la humanidad. Además, la universidad se caracteriza por la híper especialización y donde los destinatarios primarios de la producción científica son los miembros de la propia comunidad académica.
2. Mercantilizado: la universidad debido a su necesidad de autofinanciarse, se orienta a satisfacer la demanda del mercado sobre los procesos de producción y difusión del conocimiento. La venta de servicios obliga a la universidad a relegar a un rol secundario a la docencia, en beneficio de la investigación y la extensión que articulan la producción del conocimiento con las demandas provenientes del mercado bajo una lógica económica, pero sin mayor relevancia social para los sectores con mayores necesidades.
3. Integrado: se busca equilibrar las misiones universitarias de docencia, investigación y extensión a través de un modelo institucional donde confluyen aprendizaje y compromiso social y simultáneamente la excelencia académica y la responsabilidad social universitaria, donde participan estudiantes y docentes mediante iniciativas sociales que funden las tres misiones de la universidad, que permite además que ésta se sienta integrada a la comunidad donde está instalada, donde se aprende, investiga, se asocia y se resuelven las problemáticas sociales.

En este contexto, la propuesta de aprendizaje servicio se transforma en una alternativa interesante para el desarrollo de competencias y valores relacionados con la responsabilidad social, siempre en un contexto académico tal y como señala Martínez (2008:21), quien reconoce el aporte de esta modalidad de formación universitaria, la cual no debe ser confundida con la prestación de servicios voluntarios, por lo que debe tener relevancia y reconocimiento académico dentro de la formación de los estudiantes, lo que debe traducirse tanto en aprendizajes para los estudiantes así como en el mejoramiento de la calidad de vida y la inclusión social de las personas que son beneficiarias, por lo que define al aprendizaje servicio como:

“propuestas de trabajo cooperativo y/o colaborativo que, utilizando el lenguaje y los conocimientos de las disciplinas que conforman el plan docente de una titulación, desarrollan en el estudiante competencias orientadas a una mejor comprensión de la realidad social, económica, medioambiental, mediática, cultural y personal que afectan a los miembros de una comunidad, con voluntad de transformación social y contribuyendo a incrementar el bienestar de las personas y el nivel de inclusión social”.

De acuerdo con Nieves (2008) los procesos de aprendizaje servicio poseen tres rasgos fundamentales que los distinguen: (1) el protagonismo estudiantil en todas las fases del proceso; (2) desarrollo de actividades que permiten la transformación social y el co-protagonismo tanto de estudiantes como de las personas de la comunidad; y (3) vinculación intencionada de las prácticas de servicio solidario con los contenidos de aprendizaje y/o investigación incluidos en el currículum. De esta manera, nuevamente basándonos en Martínez (2008), es posible resumir en 4 los beneficios de la implementación de procesos de aprendizaje servicio en las universidades:

• Son una innovación docente que debe formar parte del modelo formativo de la Universidad porque permite a los estudiantes construir su aprendizaje en un contexto de necesidades reales del entorno, el cual intenta mejorar contribuyendo a la formación de ciudadanos más competentes.
• Facilitan el aprendizaje de competencias debido a que las propuestas de aprendizaje servicio combinan tanto los aprendizajes de contenidos como el entrenamiento necesario en contexto sociales reales.
• Permiten aprender a aprender y a emprender mediante nuevas reflexiones, sensibilidades y conocimientos que faciliten a los nuevos profesionales establecer relaciones y compromisos personales, cívicos, éticos, sociales u organizativos.
• Propician espacios para la formación en valores, de aprendizaje ético y de ciudadanía activa en ámbitos tales como los contenidos curriculares, relación entre estudiantes y profesores, formas de organización social de las tareas de aprendizaje, la cultura participativa e institucional y la implicación comunitaria del aprendizaje académico.

Así, podemos afirmar que los procesos de aprendizaje servicio se transforman en una muy buena instancia para fortalecer la implantación de la responsabilidad social en las universidades, especialmente desde la perspectiva del fortalecimiento de valores y capacidades ciudadanas y sensibilidad social en los miembros de la comunidad universitaria, así como de una mejor valoración e integración de los habitantes de la comunidad local respecto del quehacer universitario.
Sin embargo, una clave importante de estos procesos de aprendizaje servicio estará justamente en considerar a la comunidad local como un socio estratégico, y no solamente en un rol pasivo como beneficiario de los proyectos sociales desarrollados por la universidad, en donde se intente consensuar tanto los intereses académicos como las problemáticas sociales en el diseño de los proyectos de aprendizaje servicio, que permitan a la vez construir una comunidad de aprendizaje.

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viernes, 30 de abril de 2010

Formación universitaria y mercado laboral: El baile de los que sobran.

Para nadie es un misterio que uno de los grandes problemas de las universidades contemporáneas es la inserción laboral de sus titulados, temática por ejemplo analizada a nivel europeo desde hace algunos años por la Encuesta CHEERS, y que sin embargo, tal y como señala hoy El País, sigue siendo un problema de complicado pronóstico y solución.
De acuerdo con el mencionado periódico, el problema principal es la existencia de un desajuste entre lo que necesita o demanda el mercado laboral y la sobrecualificación de los licenciados que egresan año a año desde las universidades españolas, cuestionándose si sobran universitarios como uno de los factores de este problema.
De igual manera, señala que la tasa de paro es más baja entre las personas con educación superior si se los compara con las personas que poseen un nivel menor de formación, lo que sin embargo no se refleja en la satisfacción de los licenciados con el nivel salarial que perciben, dado que si bien se encuentran trabajando, lo hacen en un puesto de trabajo que posee un perfil de competencias y cualificación más bajo que la formación que poseen, es decir, están contratados en un puesto de trabajo con perfil de estudios medios.
De esta manera, algunos estudios realizados en España hablan de una descompensación entre el nivel educativo de la población joven y las expectativas y oportunidades laborales ofrecidas por el mercado, lo que sin lugar a dudas se traduce en frustraciones, descontento y una enorme problemática social que aumenta año tras año reflejada en las tasas de paro o en las críticas formuladas a las instituciones universitarias por su incapacidad de proporcionar información exacta respecto de las salidas laborales de cada licenciatura, identificación de nuevos yacimientos de empleos, y en general orientación clara y transparente de la relación de cada una de las licenciaturas con el mercado laboral, un problema evidente de responsabilidad social universitaria.
Algunas pistas que pueden ayudar a los jóvenes universitarios recién egresados, que buscan acceder al mercado de trabajo por primera vez las aporta la Obra Social de Bancaja, quienes en uno de los últimos números editados de sus Cuadernos sobre Capital Humano abordan estos y otros aspectos relacionados con esta temática.
Así vistas las cosas, la raíz de este problema está en las sobras porque para algunos sobran universitarios, para otros lo que sobran son las cualificaciones con los que éstos se presentan al mercado de trabajo, y por lo tanto sobran contenidos en los planes de estudios de las carreras universitarias, aunque en mi punto de vista es un problema de faltas: mayor transparencia de las universidades con la sociedad respecto de las reales posibilidades o salidas laborales de cada carrera universitaria, mayor fiscalización del mercado laboral, especialmente de las políticas de contratación de las empresas que tratan de sacar beneficio de este problema, y una modificación profunda tanto del sistema de formación universitario como del mercado laboral que permita solucionar responsablemente este problema.

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sábado, 10 de abril de 2010

El vampirismo y la universidad.

La libertad de cátedra y la autonomía universitaria son dos principios rectores y distintivos de las instituciones universitarias, que se transforman en una especie de manto sagrado que protege a estas organizaciones de intervenciones externas que pretendan indicarle como deben desarrollar su quehacer.
Hasta allí todo muy bien, luego te encuentras con algunas expresiones de estos principios que pueden resultar un tanto desconcertantes, como el caso de la noticia publicada en Chile por el diario La Tercera acerca de un curso denominado "¿Cuándo se le rompió el espejo al vampiro?", que se celebra actualmente en la Universidad de Granada hasta el 13 de abril organizado por su Facultad de Filosofía y Letras, y que pretende analizar el mito de los vampiros expresado en la literatura y que además se enlaza con la presentación del Libro "Sangre" de Clara Peñalver.
Entre los contenidos del curso se cuentan además de los aspectos mitológicos, temáticas tales como historia del arte o la posmodernidad, sumando a ello la exhibición de algunas películas relacionadas con este tema del vampirismo, tales como "Entrevista con un vampiro" o "El baile de los vampiros", lo que será complementado con su análisis y discusión desde la perspectiva científica.
El éxito del curso está avalado por las más de 200 personas que se encuentran participando del mismo, así como por la gran cantidad de profesores titulares y catedráticos de la Universidad que forman parte del profesorado, que está encargado de dictar las clases contempladas en esta actividad.
Sin embargo, junto con tratarse de una temática mitológica probablemente distorsionada por la literatura y especialmente el cine, resulta complicado explicarse porque una universidad ofrece un curso de estas características, más allá de su aparente éxito comercial y de que efectivamente existan personas dedicadas a analizar científicamente esta temática, especialmente en el ámbito de la medicina o incluso en el ámbito antropológico.
La impresión que me queda es que se trata de una forma de expresión más de la penetración de la mercantilización en las universidades, porque me resulta complicado visualizar el beneficio o impacto social que el vampirismo pueda reportar, y por ende la obtención de resultados positivos para la sociedad, expresada en nuevo conocimiento científico o la formación de especialistas en alguna temática relacionada con Drácula y su mito, por lo que imaginamos que este tipo de actividades se enmarca en la misión de la universidad de preservar y transmitir la cultura como otro aspecto relevante de su quehacer.


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lunes, 5 de abril de 2010

Médicos extranjeros versus médicos españoles: ¿Calidad, cantidad o xenofobia?

Aunque redundante si se quiere, "un buen médico puede salvar muchas vidas", por lo que la formación y especialización de estos profesionales siempre ha tenido un alto impacto en la sociedad en general.
Por ello, no es extraño que hoy los diarios El País y ABC destinen sendas notas en sus ediciones online para referirse a una temática que cuando le toca a un país siempre genera polémica: los médicos extranjeros. Así, ambos periódicos destacan la preocupación de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) respecto de la masiva participación en la convocatoria anual por un cupo como Médico Interno Residente (MIR) de los médicos extranjeros no comunitarios, léase latinoamericanos, asiáticos o de algún país europeo que aun no ha ingresado a la Unión Europea.
Este fuerte incremento según la CESM, habría pasado de 8000 postulantes por una plaza hasta los 13.500 postulantes en tan sólo un año, y que de acuerdo a lo que destaca El País, según los sindicatos este aumento de postulaciones se debe en su gran mayoría a médicos latinoamericanos, situación que estaría impidiendo a los médicos locales proseguir con su especialización una vez terminados sus seis años de carrera universitaria, por lo que reclaman reservar el 10% de las plazas para los médicos españoles.
Además, la reflexiones que hacen los sindicatos apuntan a cuestionar el impacto social que tiene esta situación debido al alto costo que tiene para la sociedad la formación de un médico en España, alrededor de 200 mil euros y que según los sindicatos es costeado por todos los ciudadanos españoles.
Sin embargo, es el propio diario El País el que identifica la raíz y especialmente el carácter cíclico de este tipo de situaciones, al señalar que en los años ochenta "sobraban facultativos", limitándose en aquella época la formación de este profesional en las universidades españolas, pero que en los últimos años ha redundado en que las plazas del MIR quedaban vacantes, situación que dió origen a la medida del Ministerio de Sanidad español de incentivar la participación de médicos extranjeros en estas pruebas, flexibilizando las normas y restricciones que regulan este proceso.
De esta manera, si bien es cierto la calidad de la formación de un profesional universitario es importante en cualquier ámbito, en el caso de los MIR al que aludimos en este post, no debiera ser un tema que se cuestione, ya que debiera estar garantizado por la calidad de las pruebas y exámenes que deben rendir los postulantes a una plaza como Médico Interno Residente en España, lo que inevitablemente regulará la sobreoferta de candidatos en función de aquellos que obtengan los mejores resultados, independiente de su nacionalidad o procedencia, otra cosa es que se quiera limitar a los extranjeros la posibilidad siquiera de postular a la vacante, por lo que si el médico español es mejor que el extranjero en cuanto a su formación profesional, debiera quedar demostrado en los exámenes.
Luego, tampoco pareciera ser un problema de cantidad si en los últimos años han quedado vacantes disponibles en los MIR, lo que ha obligado al propio Ministerio de Sanidad a incentivar la postulación de médico extranjeros para llenar las plazas sin completar, y que en la década de los ochenta obligaba a limitar el ingreso de estudiantes a la carrera de medicina para controlar el problema de sobreoferta de médicos españoles, luego la pregunta: ¿a dónde iban los médicos españoles que no encontraban cupo en el sistema local?, creo que a un lugar que se llama EL EXTRANJERO, de allí que hablemos de un problema de ciclos, algo complicado de explicar en España con la crisis económica a flor de piel.
Finalmente, la xenofobia o dentro de los múltiples sinónimos existentes "la antipatía al foráneo" tampoco pareciera tan evidente aunque nunca descartable, sino más bien un "pataleo" sindical por los intereses creados siempre en este tipo de situaciones de arribo de profesionales extranjeros, absolutamente injusta dado que ocurre en todos los países del mundo, siendo algo casi ineludible en un mundo absolutamente globalizado, dinámico e integrado, sólo evitable con medidas casi cavernarias o como dirían por ahí "tercermundistas" relativas al establecimiento de porcentajes, requisitos diferenciados o medidas similares.



P.D.: Algunos comentarios de los internautas de la noticia en el ABC están de colección.


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sábado, 20 de febrero de 2010

Graduación temprana en escuelas secundarias en EE.UU.:¿y las universidades cuándo?

Dando una mirada al New York Times online esta semana, me encontré con un artículo acerca de una nueva estrategia de las escuelas secundarias en EE.UU. denominada "coursework", desarrollada para entregar el grado dos años antes a aquellos estudiantes que aprueben una bateria de exámenes de inglés, matemáticas, ciencia e historia, permitiéndoles ingresar a la universidad si así lo desean.
Aquellos estudiantes que no aprueben estos exámenes pueden realizarlos nuevamente al final de cada uno de los dos años restantes de secundaria, o en aquellos casos de los estudiantes que deseen voluntariamente completar los dos años que le restan a su formación secundaria podrán hacerlo si así lo desean, lo que le otorga una mayor flexibilidad y adaptación tanto a las competencias, intereses y madurez de cada estudiante. De acuerdo con el artículo, el modelo coursework ya es aplicadado en países tales como Dinamarca, Inglaterra, Findandia, Francia y Singapur.
Uno de los propósitos principales de esta estrategia es reducir el número de alumnos que necesitan cursos remediales o niveladores de conocimientos al matricularse en el nivel de educación superior en las diferentes universidades e institutos profesionales. Además, este modelo intenta romper con el paradigma tradicional que obliga a los estudiantes a permanecer en la institución educativa hasta complementar un determinado número de créditos asociado a un avance curricular esquematizado de manera rígida e inflexible basado en la permanencia en la institución una determinada cantidad mínima de tiempo.
Este tipo de noticias se relacionan directamente con una de las principales quejas que las universidades han formulado año tras año, cuando observan llegar hasta sus aulas a un sinnúmero de estudiantes que carecen de los conocimientos y habilidades más elementales como razonamiento lógico, comprensión lectora u otro tipo de competencias más específicas según cada programa.
Además, el Plan Bolonia asociado al establecimiento del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) establece medidas similares en cuanto a la disminución del número de años que los estudiantes deben superar para obtener sus titulaciones y lo conecta con los estudios de postgrado y doctorales, como alternativas a la inserción laboral temprana.
Sin embargo, esta preocupación de las escuelas secundarias por garantizar que sus egresados poseen los conocimientos y habilidades necesarias para insertarse en los niveles superiores de formación, o directamente ingresar al mundo laboral, no parece tener la misma relevancia en las universidades al hablar de sus titulados y su ingreso al trabajo, dado que es frecuente escuchar en diferentes instancias las quejas y decepciones de empleadores y titulados respecto de la escasa pertinencia de la habilidades y conocimientos entregados por las universidades con las competencias laborales demandadas por el mundo laboral, y por lo tanto la ausencia de programas remediales o pruebas que garanticen que el estudiante formado en la universidad está apto para acceder al siguiente nivel: el ejercicio de una profesión.
Esta situación llama a reflexionar a las universidades respecto de los diferentes elementos que estructuran el funcionamiento institucional relacionado con la formación, léase: planes de estudio, estrategias docentes de enseñanza - aprendizaje, métodos de evaluación, incorporación de las demandas laborales para formar determinadas competencias, etc.
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lunes, 16 de noviembre de 2009

Las universidades líquidas


Una de las misiones clásicas asignadas a las universidades es la formación profesional, situación avalada por el pensamiento de clásicos como Giner de los Ríos u Ortega y Gasset, pero que en la actualidad deben enfrentarse con nuevos enfoques sociológicos como los de la modernidad líquida.
Zygmunt Bauman en su libro “Los retos de la educación en la modernidad líquida” (2008) nos plantea importantes desafíos para el sistema educativo en general, pero que podemos enfocar especialmente en el rol y desarrollo que deberán alcanzar las instituticiones de educación superior en los próximos años, incluyendo además de las universidades también a los institutos y centros de formación técnica, desafíos que podemos resumir en tres grandes exigencias:
1. El conocimiento se ajusta al uso instantáneo y se concibe para que se utilice una sola vez. El conocimiento como mercancía pierde valor de mercado rápidamente y debe ser reemplazado.
2. En un mundo líquido toda sabiduría y todo conocimiento de cómo hacer algo sólo puede envejecer rápidamente y agotar súbitamente la ventaja que alguna vez ofreció, por lo que el reto de la educación está en la velocidad como para no quedarse demasiado tiempo enfocados en una misma forma de generar y transferir el conocimiento.
3. Los requerimientos del mundo laboral respecto del conocimiento y aptitudes de sus empleados se relacionan con la disposición de ideas insólitas, proyectos excepcionales nunca antes sugeridos por otros y sobretodo la propensión a marchar solitariamente por caminos propios. De esta manera, la modernidad líquida demanda un tipo de conocimiento o inspiración del tipo “asesor” que le enseñe como marchar y no maestros que le aseguren que están recorriendo la única carretera posible, ya abarrotada.
De esta manera, los esfuerzos de cientos de profesores empeñados en innovar y desarrollar nuevas estrategias de enseñanza – aprendizaje en la formación profesional, que motiven a sus estudiantes por asistir a clases en primer lugar, y luego, para incorporarse como actor principal en su proceso formativo tendrán resultados discretos, al igual que la medieval “clase magistral” propia de un modelo centrado en el profesor y no en el estudiante, en la medida en que se no encuadren en este escenario líquido que nos plantea Bauman.
Clases extraordinariamente innovadoras que quedarán enmarcadas en la mente y el recuerdo de muchos estudiantes y maestros, serán rápidamente puestas bajo sospecha en la medida en que no proporcionen las habilidades, aptitudes y conocimientos necesarios para obtener un puesto de trabajo, por lo que la educación liberal con todos los buenos propósitos que posee, enseñar al hombre a pensar y reflexionar acerca de una mejor sociedad, no tendrán ningún valor para los egresados si no les permite ser creativos e innovadores en sus puestos de trabajo, si no les permite ser autónomos y dueños de su propio desarrollo laboral, sentirse empoderados de lo que hacen en el mundo laboral, pero principalmente que les permita acceder rápidamente a un puesto de trabajo.
En suma, el romanticismo y empatía que muchas veces evocan los notables esfuerzos de cientos de profesores de la educación superior que aman profundamente lo que hacen, y se sienten absolutamente comprometidos con la formación de sus estudiantes, observan con cierta impotencia como sus esfuerzos por innovar, por realizar una clase distinta y motivadora, tendiente a despertar al estudiante de su letargo, se ve abruptamente confrontada con los insaciables deseos de la modernidad líquida para que las universidades incorporen en sus procesos de formación profesional estos aspectos, propios de una mirada a corto plazo de los resultados que de manera inmediata deben producir los esfuerzos que se realicen en las aulas, laboratorios o talleres de las universidades e institutos.
A propósito de todo esto, coincidentemente hoy ha salido una nota en el diario El País acerca de los métodos de enseñanza más efectivos para las Ciencias.


El cuestionamiento inmediato que surge para los propósitos temáticos de este blog, radica en determinar cuál de estas propuestas refleja mejor el comportamiento socialmente responsable de una institución de educación superior, aquella más líquida pero que responde plenamente a los requerimientos de la sociedad actual para favorecer la empleabilidad inmediata de sus egresados, o la más liberal o romántica como la hemos denominado aquí, aquella que busca incentivar al estudiante y también al profesor para que asuman roles más activos y comprometidos con el proceso de formación profesional, más allá de la clásica y denostada clase magistral donde los estudiantes se sientan en la sala de clases a dormir…….(escuchar) los autorreferentes pensamientos del todopoderoso profesor. Probablemente una combinación de los planteamientos de Bauman con importantes aportes de educación liberal puedan proporcionar mejores resultados.
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