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lunes, 4 de marzo de 2013

Friedman y la responsabilidad social en castellano.

Para aquellos que investigan o están interesados en los fundamentos del concepto de responsabilidad social empresarial, les dejo este enlace a la traducción del artículo de Milton Friedman publicado en 1970 en el influyente New York Times bajo el título "The social responsibility of business is to increase its profits".
En dicho artículo Friedman se cuestionaba acerca de la real aplicabilidad de este concepto a la empresa privada, pero sobre manera al rol que cumplen los ejecutivos de empresa.
Entre otras cosas, afirma en este artículo que la única responsabilidad social de los hombres de negocios era maximizar las utilidades de los propietarios o accionistas, dejando para el ámbito personal aquellas acciones u objetivos sociales. Para revisar y comparar con la versión en inglés del artículo pinchar aquí.
Sin embargo, es importante resaltar que el artículo publicado por Friedman en el New York Times está sustentado en los planteamientos que el propio autor realizara unos años antes, en 1962 específicamente, cuando publicara su libro "Capitalismo y Libertad", del que se puede descargar una copia en pdf desde aquí.
Finalmente, para aquellos que son seguidores o estudiosos de la obra de este Premio Nobel de Economía, recientemente en Chile al cumplirse los 100 años del nacimiento del considerado por algunos como el padre del neoliberalismo, se ha publicado en Chile el libro titulado "Un legado de libertad Milton Friedman en Chile", elaborado por algunos de sus discípulos de los denominados "Chicago boys", pinchar aquí para descargar el libro.
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lunes, 24 de mayo de 2010

La responsabilidad social desde la perspectiva de Milton Friedman.

En anteriores entradas hemos analizado algunos aspectos relevantes de la historia de la responsabilidad social, relacionados con la Filantropía o los aportes de Howard Bowen como el padre de la responsabilidad social empresarial, como un necesario paso previo relevante en nuestra tarea de analizar y sistematizar un concepto de responsabilidad social universitaria bien sustentado teóricamente, dada la innegable influencia y conexión entre ambos enfoques.
Así, resulta relevante analizar los planteamientos de Milton Friedman, un reconocido economista liberal y Premio Nobel de Economía en 1976, quien hace casi cuatro décadas se refirió a la responsabilidad social en uno de sus artículos publicado en 1970 en el New York Times.
En concreto, Friedman (1970) señala que la “única” responsabilidad social de los gerentes es aumentar al máximo las utilidades obtenidas por la empresa para sus accionistas, destacando además que el comportamiento socialmente responsable es más propio de las personas que de las organizaciones. Es tal el impacto que tienen los planteamientos de Friedman en relación con el debate acerca de la responsabilidad social, que Carroll (1979) lo identifica como el punto de partida de esta discusión conceptual, especialmente respecto de su capacidad de revolucionar los cimientos de la economía de libre mercado en los EE.UU., mientras que Lee (2008) reconoce sus postulados como la objeción más prominente contra la responsabilidad social.
Sin embargo, esta postura dogmática desarrollada por Friedman respecto de la responsabilidad social le ha generado diversas críticas (Mulligan, 1986; Litzinger & Schaefer, 1987; Bowie, 1991; Grant, 1991; Frederick, 1994; Lee & McKenzie, 1994; Lozano, 1999; Ostas, 2001; McAleer, 2003; Gallagher, 2005; Torres, 2006; Cosans, 2009) debido a que se consideran demasiado superficiales y en ocasiones contradictorios los argumentos planteados por este autor, especialmente en cuanto a que las empresas sólo operan en términos económicos, a lo que Kliksberg (2009) al analizar los planteamientos de Milton Friedman les denomina como “la empresa narcisista”.
A pesar de ello, no todas son críticas para los planteamientos de Friedman y por ejemplo Porter & Kramer (2003) al analizar “la oscuridad” que rodea a la filantropía empresarial destacan que él fue el primero en referirse con claridad y precisión a este tema, destacando como aporte el que señalara abiertamente que las contribuciones benéficas debían realizarlas las personas, ya sea accionistas, empleados, gerentes, y no la organización. Otros autores (Drucker, 1984; Coelho et al, 2003) hacen una importante defensa y reconocimiento al aporte de la perspectiva fiduciaria desarrollada por Milton Friedman, en la cual los gerentes de las empresas tienen el deber de cuidar las ganancias de los accionistas de sus corporaciones.
A su vez, Bowie (1991) se refiere a los planteamientos de Friedman como una postura neoclásica, que argumenta que las organizaciones empresariales no poseen los recursos suficientes para solucionar las problemáticas sociales, señalando que una empresa que trata de lograr esto es una “Madre Teresa Institucional” y que la presión competitiva del resto de las organizaciones empresariales hará imposible tal situación, aún cuando deben desarrollar su quehacer cuidando no provocar perjuicios mediante el respeto a un mínimo moral, así como los derechos individuales y la justicia.
De esta manera, Friedman a pesar de considerar que el análisis del concepto de responsabilidad social se destaca por su “soltura y análisis poco riguroso”, señala que un primer paso para clarificar la doctrina de la responsabilidad social pasa por preguntarse ¿quién tiene la responsabilidad?, lo que en opinión de Friedman no puede recaer en la empresa sino en las personas, aun cuando reitera que los ejecutivos tienen por principal responsabilidad el gestionar a la empresa de conformidad con los deseos de sus empleadores, pero ese mismo ejecutivo a nivel personal tiene todo el derecho y la libertad de asumir las responsabilidades que desee, acorde con su conciencia, sentimientos o valores.
Asimismo, Milton Friedman en su análisis concentra a nivel individual todo tipo de posibilidades para que las personas puedan comprometerse con acciones relacionadas con la responsabilidad social en las cuales decidan invertir sus propios recursos, aclarando de manera categórica que no se puede pretender en el caso de los gerentes de las organizaciones que realicen acciones de responsabilidad social con los recursos de otros actores, especialmente de los accionistas o dueños de la empresa, ya que al actuar en el plano individual el gerente actúa como principal y no como agente al servicio de los intereses de los dueños de la empresa.






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domingo, 2 de mayo de 2010

Los orígenes de la responsabilidad social 2ª parte: Los aportes de Howard R. Bowen.

Uno de los temas que ha adquirido especial relevancia en el desarrollo del marco teórico de mi tesis doctoral, se encuentra relacionado con el análisis de los orígenes de la responsabilidad social, para intentar comprender e identificar las raíces de lo que actualmente se entiende por este difuso y debatido concepto.
En una anterior entrada, he comentado las relaciones existentes con la filantropía en los orígenes de la responsabilidad social a comienzos del siglo pasado como expresión de la relación entre los negocios y la sociedad, por lo que ahora nos abocaremos al análisis de las bases de la siguiente etapa histórica de este concepto: el rol de los hombres de negocios.
Antes de comenzar, resulta importante señalar que de acuerdo con Windsor (2001) es posible identificar una “Era Progresiva” en los orígenes del concepto de responsabilidad social, que comprende desde los planteamientos de Adam Smith hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, resumiendo en tres las posturas que planteaban las bases de la responsabilidad de las empresas frente a la sociedad en esta etapa: a) La filantropía; b) La coacción legal; y c) La conducta moral.
Sin embargo según diversos investigadores, la época en la que mayoritariamente se fijan las bases de la etapa moderna del concepto de responsabilidad social, se establece en la década del cincuenta del siglo pasado, a partir de los planteamientos de Howard R. Bowen en 1953 publicados en su libro “Social responsibilities of the businessman” (Carroll, 1979; Spencer & Butler, 1987; Wood & Cochran, 1992; Windsor, 2001; Rodríguez, 2003; Garriga & Melé, 2004; Hill & Cassill, 2004; Marens, 2004; Tencati, 2004; Secchi, 2007; Acquier & Aggeri, 2008; Lee, 2008; Maak, 2008; Marens, 2008; Sison, 2008 & 2009).
De esta manera, Bowen (1953:6) establece en su libro las primeras nociones de la relación entre la empresa y la sociedad en la cual la organización empresarial se encuentra inserta, desde la perspectiva de las decisiones que toman los hombres de negocios y los criterios y valores que utilizan para desarrollar dichos procesos, definiendo a la responsabilidad social como “las obligaciones de los empresarios para impulsar políticas corporativas para tomar decisiones o para seguir líneas de acción que son deseables en términos de los objetivos y valores de la sociedad”.
En la definición anterior, encontramos a nuestro juicio uno de los aspectos centrales del concepto de responsabilidad social de cualquier organización, no sólo de una empresa, relativo a la incorporación de aspectos o intereses sociales en las metas y resultados que la institución desea alcanzar, que se encuentren relacionados con los aportes y contribuciones que cada organización puede realizar a la solución de las problemáticas y necesidades de la sociedad.
Igualmente, Bowen (1953) señala que la doctrina de la responsabilidad social se refiere a la idea de que su aceptación voluntaria por parte de los empresarios en el largo plazo, puede repercutir en una disminución de los problemas económicos y una mayor posibilidad de alcanzar los objetivos que en este ámbito son planteados por una sociedad determinada, y donde las empresas juegan un papel preponderante en su consecución.
Un aspecto final que me interesa destacar del trabajo de Bowen, se relaciona con una serie de propuestas que permitirían aumentar la capacidad de respuesta de la gestión empresarial a los intereses sociales, muchas de la cuales medio siglo más tarde han cobrado plena realidad y vigencia:
a) Cambiar la composición de los consejos de administración, facilitando la incorporación de los puntos de vistas de otras partes interesadas además de los accionistas.
b) Una mayor representación del punto de vista social en la gestión, especialmente teniendo en cuenta que esta instancia es mucho eficaz en las decisiones de una empresa que el propio Consejo de Administración de la misma.
c) La auditoría social, realizada por expertos independientes externos que evalúan las políticas de la empresa en aspectos tales como precios, salarios, investigación y desarrollo, publicidad, relaciones públicas, humanas o con la comunidad, etc.
d) Formación de directivos, que a pesar de poseer habitualmente un alto nivel educacional, es necesario que entiendan de forma más completa sus propias funciones en la sociedad, los problemas gubernamentales, las relaciones internacionales o la naturaleza de los grandes movimientos sociales por ejemplo.
e) Una mayor publicidad de los negocios, para eliminar la habitual atmósfera de misterio y secreto que rodea a los asuntos de negocios, instaurando las bases del principio de transparencia que caracteriza el comportamiento socialmente responsable en la actualidad.
f) Desarrollo de códigos de negocios, que contienen aquellas buenas prácticas empresariales dignas de imitar y que dan inicio a la redacción de códigos éticos, con contenidos más específicos y concretos relativos a cada organización.
g) Investigación en las Ciencias Sociales, relacionada con la necesidad de que la empresas destinen mayores recursos al desarrollo de investigaciones en aspectos como la sicología, sociología o economía, para formulación de normas para el buen desempeño social de las empresas.

De esta manera, el libro de Bowen se transforma en uno de los clásicos fundamentales de la literatura para la investigación de la temática de la responsabilidad social, especialmente en lo que se refiere al desarrollo histórico de este concepto, que nos ayuda a comprender de mejor manera alguna de sus expresiones actuales, y porque además los aportes de este autor se transforman en uno de los pocos aspectos en donde existe acuerdo entre los diferentes investigadores en el análisis de esta temática, dado que como he señalado en anteriores ocasiones, uno de las características propias de la responsabilidad social es la ambigüedad y desacuerdo en muchos de los aspectos que la constituyen como tema de investigación, lo que implica que este concepto se encuentre en constante evolución y debate.




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domingo, 2 de agosto de 2009

El origen de la responsabilidad social.

No está claro aun exactamente cuando comienza a desarrollarse este concepto, para algunos es de forma reciente a partir de los escándalos corporativos de empresas tales como Enron, Exxon y otras cuantas, especialmente en EE.UU., pero para otros el origen del concepto es de más larga data.
De acuerdo con Etcheverry (2005:497-498) el término responsabilidad social “es originario del mundo anglosajón y ha estado en uso desde los años 60, pero solamente durante la década pasada ha ganado importancia extraordinaria dentro del ambiente intelectual dominado por discusiones y crítica sobre las consecuencias sociales relacionadas con la globalización”.
Para David Murillo (2007:208) la génesis de la responsabilidad social se remonta a los años cincuenta del siglo XX, identificando dos maneras distintas de entender el modelo de economía de mercado como las razones que han originado la preocupación por el comportamiento socialmente responsable de las empresas: “por un lado Estados Unidos con un sistema económico menos intervencionista pero donde la necesidad de dar unas pautas de conducta ética a las grandes empresas ya se hizo evidente y por el otro lado el bloque europeo con un modelo de interrelación entre empresa y sociedad más estrecho pero que también ha sufrido crisis importantes”.
Sin embargo, Camacho et al (2005: 29) ubican los inicios del concepto de responsabilidad social a comienzos del siglo XX aproximadamente por el año 1920, donde este concepto “se entendía como filantropía empresarial o como acción caritativa con un tono demasiado paternalista”, destacado que ciertas prácticas como la caridad o la beneficencia no son negativas en sí mismas, pero que de alguna manera podrían prestarse para confusión de un comportamiento socialmente responsable basado solamente en este tipo de prácticas, como legitimadoras por otro lado de un ineficiente cumplimiento de las funciones esenciales de cada organización descritas en su misión institucional.
Finalmente, Stoner et al (1996: 109) señalan que más de un siglo ha transcurrido desde que en 1899 Andrew Carnegie estableciera en ese momento en su libro “El evangelio de la riqueza” (The gospel of wealth) lo que hoy se consideraría como uno de los primeros pasos del concepto de responsabilidad social, basado en los principios de caridad y custodia, desarrollando una marcada actividad benéfica de la empresa, lo que más tarde le otorgaría el reconocimiento internacional como uno de los filántropos más importantes del mundo.
Con mayores o menores coincidencias, dada la actual crisis económica y financiera mundial, no parece ser tan importante cuál es el origen de este concepto, sino más bien si será capaz de lograr en el corto plazo que las organizaciones empresariales y de cualquier tipo, se relacionen con la sociedad de una manera más transparente y cuidadosa de los efectos que provocan sus acciones.

Bibliografía
  • Camacho, I., Fernández, J., Miralles, J. (2005) “Ética de la empresa”, 3ª edición Serie Ética de las profesiones Desclée & Unijes Bilbao España.
  • Etcheverry, Raúl (2005) “Corporate Social Responsibility”, Penn State International Law Review, Vol. 23, Nº3, Winter, p. 493 – 505.
  • Murillo, David (2007) “La RSE. Por qué, cómo y hacia donde” p. 203-216. En R. Alcoberro (coord.) “Ética, Economía y Empresa”, Gedisa Editorial, Barcelona España.
  • Stoner, James (1996) “Administración”, Editorial Prentice Hall.
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