viernes, 30 de octubre de 2009

La Guerra de las Ciencias.

Mi gran amigo Miguel me ha planteado en su comentario a mi anterior entrada este tema tan interesante de debatir en la actualidad, siendo muchas las perspectivas desde las cuales realizar su análisis.
Una de esas aristas la analizo como parte de mi trabajo para obtener el Diploma de Estudios Avanzados (DEA), donde me he propuesto examinar la relación de la Universidad con la Sociedad, desde la perspectiva de la responsabilidad social universitaria, y en esa búsqueda analizo algunos aspectos históricos de la instituciones de educación superior, que se relacionan con el origen de estas disputas científicas.
De esa manera, arribo a la universidad medieval como el origen más consensuado por los expertos en cuanto al nacimiento de las universidades y allí, dentro de muchas otras cosas extremadamente interesantes, se identifican a la medicina, el derecho, la teología y las artes como los ámbitos del desarrollo universitario predominante en aquella época, los cuales se constituían en Facultades como parte de la organización interna de las universidades en la Edad Media, existiendo además el Trivium (gramática, retórica y lógica) y el Quadrivium (aritmética, geometría, música y astronomía) como expresiones del quehacer científico en la era medieval.
A partir de allí, sin lugar a dudas que procesos de la historia de la humanidad tan importantes como la Ilustración o la Revolución Industrial han girado la rueda hacia las denominadas "Ciencias Duras" donde nos encontramos a la química, la física o la ingeniería como algunos de los ámbitos predominantes en el quehacer científico contemporáneo.
Estos cambios han derivado en esta especie de "guerra de las ciencias", que habitualmente se traduce en disputas y desacreditaciones por el acceso al financiamiento (cada vez más escaso como hemos planteado en otros entradas), utilizado para atraer mayor cantidad de estudiantes que sigan sus cursos de pre y postgrado, por la trascendencia de las publicaciones científicas, pero también en muchas ocasiones por un mal entendido prestigio o superioridad de unas ciencias sobre otras.
Las luchas de poder entre los diversos saberes científicos es descrita brillantemente a mi juicio por el sociólogo francés Pierre Bourdieu (1984) en su libro titulado "Homo Academicus", en el que analiza las relaciones humanas desarrolladas en las universidades de su país, describiendo con particular precisión las fuertes disputas que se generan entre los académicos, con el propósito de imponer una disciplina sobre las demás, para obtener mayor poder para tomar decisiones o para destacar su "prestigio intelectual".
En lo personal, pienso que uno de los aspectos más valiosos de este libro es que las descripciones de estas luchas entre los científicos, las disciplinas y Facultades reseñadas por Bourdieu, se ajustan a la mayoría de las realidades universitarias en cualquier país del mundo, demostrando que se trata de una problemática de carácter transversal.
Sin embargo, nuevas perspectivas como las propuestas por Gibbons et al (1997) denominada "el modo 2" de la producción del conocimiento, nos plantean que la investigación científica, y en general aplicable al resto del trabajo universitario, deben desarrollarse con un carácter transdisciplinario, siendo necesario que por ejemplo los integrantes de un proyecto de investigación provengan de diferentes áreas o ámbitos del quehacer científico, para que sus resultados tengan un real impacto en la solución de las problemáticas a las que se orientan, lo que demanda un punto final, tregua o cese al fuego en estas pseudo batallas científicas.
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