miércoles, 4 de noviembre de 2009

La independencia científica: ¿inmune a la responsabilidad social?

El diario "El País" publica en su edición digital de hoy una entrevista realizada a Ada Yonath, Premio Nobel de Química 2009, de visita en Barcelona para participar en un Simposio de estudiantes de doctorado, donde aprovecha de recomendarle a los jóvenes investigadores cuidar de no perder su "independencia científica", a propósito del rechazo de una oferta de una Empresa que le proporcionaba financiamiento para sus investigaciones y desarrollar antibióticos, respecto de lo que afirma estar "más interesada en la comprensión de las cosas, aunque hacer aplicaciones para la humanidad es algo bueno". En el siguiente link se accede a la mencionada entrevista.
Los planteamientos formulados por la destacada científica resultan a lo menos curiosos, y más bien inquietantes desde la perspectiva de la responsabilidad social de la investigación científica, que debiera estar por sobre cualquier tipo de independencia científica, algo que en las declaraciones contenidas en dicha entrevista no queda claro y que resultan imprescindibles para lograr que el importante trabajo que llevan a cabo día a día los científicos pueda ubicarse en el sitial que se merece, articulado por lo que actualmente se denomina la triple hélice de la investigación: Estado, Mercado y Sociedad.
Además, resulta difícil para un científico hoy en día plantearse en un escenario de total "independencia científica", dada la importantísima influencia que tiene actualmente el acceso al financiamiento necesario que permita ejecutar los proyectos de investigación, que para muestra un botón reciben un importante "tijeretazo" en los presupuestos de Ciencia y Tecnología para el año 2010 en España.
De esta manera, partiendo de la base que todas las áreas del conocimiento son importantes para la sociedad y que los resultados de sus investigaciones serán determinantes en la sustentabilidad de la especie humana y del resto del ecosistema, no es menos cierto que todos los científicos tienen aparejado a su trabajo una responsabilidad social muy importante e ineludible, más allá de preferencias o intereses personales por muy importante que sea "comprender las cosas", y por sobre las exigencias de cualquier fuente de financiamiento que condicione la independencia del científico, existirá siempre un bien superior asociado a su trabajo que se orienta al beneficio de la humanidad en su conjunto.
En la medida que los científicos e investigadores asuman e incorporen a su trabajo los criterios de responsabilidad social, seguramente los cuestionamientos, inquietudes, tijeretazos y otro tipo de situaciones que últimamente afectan a la Ciencia y Tecnología disminirán de manera considerable, dado que al parecer muchos científicos aun no han descendido del Monte del Olimpo para incorporar las preocupaciones sociales a su trabajo, por sobre cuestiones personales, declaraciones de independencia o los quebraderos de cabeza suscitados por los recorte presupuestarios.

2 comentarios:

Miguel dijo...

A veces se nos llena la boca con la independencia. Deberíamos distinguir entre independencia y autonomía. Una institución que aporte fondos y de la cual el cinetífico dependa puede otorgarle la suficiente autonomía como para no actuar en contra de los convencimientos personales.

La independencia es algo muy romántico y bonito, pero una vez se consigue el siguiente paso es establecer una red de contactos que según se va consolidando va quitandote parte de esa independencia.

Ricardo dijo...

Efectivamente, por mayores declaraciones de independencia que puedan proclamar los científicos, sus acciones y comportamientos SIEMPRE debieran estar sometidos a los intereses y beneficio de la sociedad, por sobre intereses personales, institucionales o comerciales.

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