domingo, 27 de junio de 2010

Historia de la Universidad: la universidad medieval.

El objeto de estudio de mi tesis doctoral es la universidad y su relación con la sociedad, desde la perspectiva de la responsabilidad social que le cabe a las universidades respecto de las necesidades y problemáticas sociales. En ese contexto, resulta importante conocer parte de la historia de esta institución, considerando como punto de partida a la universidad medieval.
Un aspecto importante de analizar en el estudio de la universidad medieval son las causas o factores que marcan los orígenes de estas instituciones, los que difieren entre los historiadores y expertos respecto de la mayor influencia de razones religiosas, laicas, políticas, sociales, culturales, artísticas o económicas como determinantes en su creación (Neave, 2001; García, 2003; Borrero, 2008).
No obstante, pareciera existir algún grado de consenso en que una de las primeras piedras fundacionales de las universidades serían las “escuelas catedralicias , monásticas o episcopales” (Tamayo, 1987; Rüegg, 1994; Iyanga, 2000; García, 2003; Borrero, 2008; García de Cortázar & Sesma, 2008; Bermejo, 2009), como expresión de la necesaria aparición y desarrollo de una institución que fuera capaz de fomentar el desarrollo y transmisión del conocimiento en dicha época y que a la vez, se transforma en una de las raíces del concepto de Corporación, en este caso de maestros y aprendices.
De forma más categórica, Iyanga (2000:33) señala respecto del origen de las universidades medievales que “se debió a la imperiosa necesidad de dar una formación adecuada a juristas, maestros y clérigos, que pululaban en las administraciones cada vez más complejas de la Iglesia y el Estado”, situación que también es compartida por otros investigadores (Tamayo, 1987; García, 1994; Rüegg, 1994; Valdeón, 1994; Neave, 2001; Altbach, 2008) ratificando con ello la fuerte influencia que tuvieron en el inicio de las universidades las figuras del Papa y el rey en la época medieval , aludiendo en este caso a razones de tipo político y administrativo como las causas por las cuales se originaron las universidades.
Es evidente que la influencia de la Iglesia y la Monarquía son determinantes en el desarrollo histórico de las universidades (García, 1994; Nardi, 1994; Rüegg, 1994; Giner de los Ríos, 2001; Bermejo, 2009; De Paula, 2009) tanto en la Edad Media como en las etapas posteriores de su desarrollo histórico y que por lo tanto, también marca el origen de la importancia que tiene para las universidades el adecuado establecimiento de relaciones con la sociedad en la cual se encuentran insertas, como un aspecto clave de su desarrollo y preservación hasta nuestro días.
Sin embargo, otra de las razones que avala el surgimiento de las universidades medievales según Tamayo (1987:34), más allá de la influencia eclesiástica o señorial, es la demanda de las personas particulares por el acceso a los estudios del derecho específicamente en el caso de la Universidad de Bolonia, señalando que “hacia el año 1.150 había de diez a trece mil estudiantes de derecho en Bolonia”, situación que fue beneficiada porque según el autor las universidades en Italia funcionaron por largos años sin la supervisión de las autoridades eclesiásticas, lo que de alguna manera favoreció el desarrollo de la universidad en esta parte de Europa.
Con estos antecedentes, podemos afirmar que los orígenes de la universidad medieval se encuentran relacionados con dos grandes formas de expresión en aquella época: la asociación sólo de estudiantes (universitas scholarium) como en el caso de la Universidad de Bolonia como condición suficiente para dar forma a la universidad, o como en el caso de la Universidad de París donde existió una asociación o comunidad de profesores y estudiantes [universitas magistrorum] (Latorre, 1964; Mondolfo, 1966; Lobkowicz, 1987; Tamayo, 1987; Gieysztor, 1994; Rüegg, 1994; García, 2003; Moles, 2006; Borrero, 2008; García de Cortázar & Sesma, 2008).
Este concepto de “asociación” es muy importante para comprender el sentido o acepción otorgada a la palabra universidad en la Edad Media como una corporación intelectual, por lo que de acuerdo con García de Cortázar & Sesma (2008:238) “se trataba de una traducción del movimiento corporativo artesanal de las ciudades a la esfera del trabajo intelectual. Como aquél había maestros y aprendices”, lo que nos aporta importantes trazas del origen de las instituciones de educación superior en la época medieval.
En los modelos de París y Bolonia se encuentra la esencia del significado de la universidad en la Edad Media especialmente en sus comienzos, no como universalidad del saber sino en el sentido de una corporación de personas reunidas en torno a un mismo fin (Latorre, 1964; Mondolfo, 1966; Hutchins, 1968; Muñoz, 2007; García de Cortázar & Sesma, 2008) integrada por maestros y estudiantes que en atención a cada uno de los modelos antes señalados le corresponden roles, funciones y jerarquías dentro de la corporación, lo que sin dudas justifica de manera importante el considerar al gobierno universitario como una importante variable de análisis del desarrollo de la universidad medieval, en este caso en el ámbito interno.
Sin embargo, Latorre (1964) matiza el sentido corporativo de la universidad en la Edad Media atribuyendo esta connotación al nacimiento de la burguesía en esta época, la cual surge como resultado del movimiento social que impulsa esta nueva clase social que posiciona al burgués como una nueva alternativa al noble, el religioso o el campesino, donde el carácter o espíritu asociativo con el cual la clase burguesa desarrolla el comercio y la artesanía permitirá la aparición de los municipios, los gremios y las universidades.

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