jueves, 19 de agosto de 2010

¿Son fraudulentos los científicos a la hora de publicar sus investigaciones?

Revisando la edición online de El Mundo he encontrado este artículo interesante sobre el fraude de los científicos en la publicación de resultados de investigaciones, donde se adulteran cifras, o realizando todo tipo de errores voluntarios o no con el único afán de obtener la tan anhelada publicación que los valide antes sus pares y en su respectivo campo científico, el que el sociólogo francés Pierre Bourdieu describe como un verdadero campo de batalla donde los científicos luchan por sobresalir y destacar en lo que respecto a sus investigaciones.
Sobre el tema que se publica en el artículo de El Mundo, Robert K. Merton escribió hace ya algunas décadas los principales aspectos de la sociología de la ciencia que explican muchos de los comportamientos fraudulentos de los científicos, sistematizado en una serie de valores que describen el comportamientos de las personas que se desenvuelven en el ámbito científico:
  • Universalismo: La búsqueda de la verdad, cualquiera sea su fuente, debe ser sometida a criterios impersonales establecidos: la observación y el conocimiento anteriormente confirmado. La objetividad excluye al particularismo.
  • Comunismo: Los hallazgos científicos son un producto de colaboración social u son asignados a la comunidad, constituyen una herencia común, en donde el derecho de su autor es severamente limitado.
  • Desinterés: Es una pauta de control institucional que privilegia la pasión del conocimiento, la curiosidad ociosa y la preocupación altruista por el bienestar de la humanidad como los motivos principales del trabajo científico.
  • Esceptisismo organizado: Cuestionamiento científico latente de ciertas bases de la rutina establecida en la naturaleza y en las instituciones de la sociedad en general, respecto de sus creencias o dogmas.
  • Humildad:Valor socialmente impuesto que sirve para reducir la mala conducta de los científicos expresada en fraudes científicos o plagios, busca equilibrar la excesiva importancia de la originalidad en el ámbito científico.

Según el propio Merton existe una importante presión sobre los científicos a quienes constantemente se les recuerda que deben promover el conocimiento y contribuir en el desarrollo del mismo como una de las prioridades más importantes de su trabajo.
Esta situación lleva a los científicos a apreciar de manera importante a la originalidad dentro de su trabajo como valor supremo, como un aspecto relevante dentro de la institucionalidad de la ciencia que les permitirá acceder al reconocimiento de sus contribuciones al desarrollo de la ciencia por parte de las comunidades científicas en las cuales se encuentran insertos, trabajan o se relacionan.
Además, el reconocimiento por parte de los demás científicos se transforma según Merton (1977:386) en el mejor “testimonio socialmente convalidado” de que el investigador ha desarrollado su carrera como científico, acorde con los cánones y estándares de su rol como tal de acuerdo con las normas institucionales de la ciencia, algo que también tendrá importantes efectos en la motivación y autoestima como científico.
Sin embargo, a nuestro juicio esta “presión” hacia la búsqueda de reconocimiento trae consigo algunos efectos negativos o colaterales indeseados sobre los científicos, debido a que puede llegar a producirse un excesivo interés de los investigadores por acceder al reconocimiento científico, lo que puede exacerbar dichas ansias hacia límites que pueden exceder los aspectos éticos, de compromiso social e inclusive de las propias normas institucionales o técnicas de la ciencia.

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