Mostrando entradas con la etiqueta Necesidades Sociales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Necesidades Sociales. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de julio de 2010

Asesinan a Decano de Económicas en Colombia: ¿otra vez el terrorismo en la universidad?

Los hechos se sucedieron en la ciudad de Cali en Colombia, específicamente en la Universidad de Santiago, tal y como informa el diario El Mercurio, mientras el Decano Ever Mosquera se encontraba almorzando en la cafetería de la universidad.
De acuerdo con El País de Colombia, se manejan dos hipótesis para determinar las causas y motivaciones de este asesinato: por un lado, piensan que se trataría de un crimen pasional, mientras que por el otro, se trataría de un crimen basado en móviles políticos dados los nexos que el fallecido Decano tenía con la política, entre otros en su rol como ex concejal de la localidad.
Entre los antecedentes de este caso están el hecho de que Mosquera había presentado una denuncia por amenazas de muerte, y que en la declaración del único detenido por este asesinato declarara que le habían ofrecido una recompensa por perpetrar este crimen.
Más allá de lamentar y condenar este lamentable episodio, es importante recordar que las situaciones que relacionan a la universidad con el terrorismo y los asesinatos no son nuevos a nivel planetario, como ha sucedido en otras ocasiones en Colombia y Perú durante la época del Sendero Luminoso, las matanzas en las universidades norteamericanas, o los no menos frecuentes desalojos de las Facultades de universidades españolas por algún aviso de bomba o explosiones de coches bomba, transformándose incluso en una Cátedra en la Complutense de Madrid o en movimientos estudiantiles en Sevilla y Salamanca que declaran abiertamente su rechazo a la presencia de actividades relacionadas con estos temas, o como en la Universidad de Valencia concediendo espacios para que terroristas brinden su apoyo a los procesos independentistas, solo como algunos ejemplos que Internet nos brinda respecto de la relación Universidad - Terrorismo.
Sin lugar a dudas, flagelos como el terrorismo y la delincuencia le hacen mucho daño a las personas y la sociedad en general por allí dondequiera que éstos se desarrollan, siendo la universidad un espacio especialmente proclive a albergar hechos relacionados con estas problemáticas sociales, tanto desde el punto de vista de la ocurrencia de dolorosos episodios en sus campus, como por la necesaria reflexión y desarrollo de propuestas que de alguna manera intenten enfrentar estas problemáticas. Después de tanto tiempo ¿hemos aprendido algo acerca de la violencia?
Leer más...

sábado, 17 de abril de 2010

Las universidades británicas, territorio apache para los más pobres.

La masificación de la educación superior es un fenómeno a nivel mundial que probablemente encuentra sus primeros pasos con la apertura de las universidades para las mujeres, pasando luego a extenderse hacia todo tipo de personas y no sólo de aquellas personas que poseen los recursos económicos suficientes para pagarse sus estudios universitarios, habitualmente reconocidos como la elite social.
A pesar de esta evolución, de acuerdo a lo que señala The Guardian hace un par de días, las universidades británicas mantienen en muchos casos esta condición elitista ya que en las instituciones de educación superior más prestiosas, tales como Oxford, Cambridge y una decena de otras instituciones universitarias británicas admite en sus aulas a menos del 5% de estudiantes provenientes de los barrios más pobres y desfavorecidos en cuanto oportunidades de ingreso a la universidad. Para acceder al listado completo pinchar aquí.
Sin embargo, la desproporción adquiere un carácter nacional según el periódico debido a que sólo el 10% de los estudiantes universitarios británicos proviene de dichos sectores sociales, a pesar de que los jóvenes de niveles socioeconómicos más bajos representan el 20% de la juventud británica. A su vez, el 90% de los jóvenes de menores recursos económicos que ingresan a la universidad terminan sus estudios universitarios.
Resulta evidente que el Reino Unido no es el único caso en el mundo donde el sistema universitario ofrece importantes barreras a los menos favorecidos económicamente para ingresar a las universidades más prestigiosas y reconocidas. En Chile, hace un par de años se acuñaba el término "universidad cota mil" para identificar a aquellas instituciones de educación superior privadas, donde la mayoría de los estudiantes que allí se forman profesionalmente pertenecen a los estratos más altos de la sociedad económicamente hablando, cuestionándose la real capacidad de dirigir los destinos de un país con una visión a veces irreal o distorsionada de las necesidades de la gran mayoría de la sociedad.
Sin lugar a dudas que al reflexionar sobre la situación de los jóvenes pertenecientes a los sectores menos favorecidos económicamente respecto de su ingreso a la universidad, surgen una serie de aristas al respecto desde las más generalistas: ¿necesita todo el mundo ir a la universidad para ser alguien en la vida?, ¿el ingreso de los más pobres a la universidad es un indicador adecuado de justicia e igualdad social?
Preguntas más, respuestas menos, es innegable la necesidad de seguir trabajando en cambios y mejoras de los sistemas universitarios a nivel mundial, que permitan a quienes lo deseen o aspiren a ingresar a las universidades más prestigiosas del mundo y poseen las capacidades para hacerlo, pero no el dinero para romper este círculo vicioso que muchas veces de forma injusta niega esta posibilidad.
Leer más...

domingo, 7 de marzo de 2010

¡Viva Chile, mierda!



De esta manera titulaba hace un par de días un artículo de la edición impresa del diario El País, en el que se describe parte de la idiosincracia chilena, algunas de las características de los chilenos así como las diferentes miradas que países vecinos y no tanto tienen de Chile, su pueblo, su desarrollo económico y liderazgo latinoamericano, y mediante este folklorismo tan típico de mi país, quisiera expresar mi alegría y reconocimiento por el éxito alcanzado por la teletón "Chile ayuda a Chile" para reunir fondos para apoyar a los damnificados del terremoto ocurrido la madrugada del 27 de febrero a las 3:34 hrs.
Sin lugar a dudas, los últimos ocho días en Chile sean probablemente los más convulsionados de las últimas décadas de su historia: un terremoto de 8,8 grados, un posterior tsunami, terribles escenas de saqueos, asaltos e incendio de supermercados, numerosas descoordinaciones y errores de las autoridades para distribuir las ayudas a los damnificados, corrección al número de víctimas, y un largo etc. que han puesto en tela de juicio la capacidad del país y sus dirigentes para salir adelante de tan apocalíptica situación.
Especialmente los saqueos y el vandalismo ocurridos a menos de 24 horas de ocurrida la catástrofe han mostrado las peores imágenes de la especie humana, y que han obligado al Gobierno a enviar al Ejército a las zonas afectadas para controlar los desmanes, escenas que para muchos son evidencia de las fracturas sociales existentes en Chile como resultado de la desigualdad en la distribución de la riqueza, algo que en lo personal no justifica la delincuencia y las acciones deplorables de personas sin escrúpulos y que son repudiados por la mayoría de la población según las encuestas, situación que incluso se ha traducido en que muchos recuperen la sensatez pérdida devolviendo los alimentos, electrodomésticos y demás artículos saqueados.
Por todo ello, nunca fue más adhoc el dicho "la esperanza es lo último que se pierde" y en las últimas 27 horas se ha desarrollado en Chile una teletón, casi una marca registrada chilena por una actividad similar que reúne fondos para los niños discapacitados, y que en esta oportunidad fue organizada para reunir 15 mil millones de pesos (20 millones de euros aprox.) para ir en ayuda de los damnificados, especialmente para la compra de vivienda de emergencia, cifra que ha sido duplicada superando los 30 mil millones de pesos.
Más allá de la importancia de los recursos conseguidos, aportados tanto por personas anónimas que individualmente acudieron al banco a entregar su aporte, así como las donaciones de diversas empresas que permitieron duplicar la meta, me quedo también con el mensaje de optimismo y esperanza que esta actividad entrega a tanta gente que está sufriendo la pérdida de sus seres queridos, de sus bienes materiales que en muchos casos ha significado años de esfuerzo y que necesitan de un mensaje positivo que les ayude a seguir adelante, algo que en las últimas 48 horas nos ayudan a recuperar la fé en la tan desgastada "solidaridad de los chilenos", por todo ello: ¡Viva Chile, mierda!.


Leer más...

martes, 29 de diciembre de 2009

Aspectos relevantes para investigar la responsabilidad social.

Luego de varios meses de trabajo, revisión de varias decenas de libros, revistas, comunicaciones a Congresos y asistencia a seminarios, puedo identificar algunos elementos que considero relevantes para investigar los aspectos relacionados con el concepto de responsabilidad social.
En primer lugar, debido a la influencia de diversas corrientes de carácter económico, político, social o filosófico (Freeman, 1984; Carroll, 1999; Melé, 2007) que han marcado el análisis de este concepto a lo largo de su historia, hacen más complejo determinar el origen exacto del mismo.
Actualmente, encontramos diversas interpretaciones de este concepto, siendo a nuestro juicio las más acertadas aquellas que lo relacionan con el estudio de la relación de la organización y la sociedad, tal y como plantea Lozano (1999:95) quién señala que se relaciona con “la necesidad de pensar de manera adecuada las relaciones entre empresa y sociedad, y la legitimación social de la empresa”, lo que se encontraría relacionado con el análisis y estudio del significado de la actividad empresarial respecto de la calidad de vida de los individuos que se relacionan con ella.
Sin embargo, una de las problemáticas habituales a las que se debe hacer frente al analizar el concepto de responsabilidad social es la multiplicidad de definiciones e interpretaciones existentes relacionadas con dicho término (Shocker & Sethi, 1973; Sethi, 1975; Carroll, 1979; Lozano, 1999; Marrewijk, 2003; Dahlsrud, 2008; Lozano, 2009; Valor & Hurtado, 2009).
Basándonos en la investigación de Dahlsrud (2008) quien compara 37 definiciones de responsabilidad social corporativa, respecto de cinco dimensiones específicas de análisis (stakeholders, social, medioambiental, económica y voluntaria), concluye que la mayoría de las definiciones existentes son congruentes en un alto grado, pero que el problema que enfrentan dichos enunciados, se relaciona con las formas en las cuales este concepto es construido socialmente en contextos específicos, lo que se traduce en que las personas se refieren al concepto de responsabilidad social de manera diferente, para evitar compromisos productivos en su sector respectivo.
Además, muchos términos son utilizados como sinónimos que apuntan al análisis de aspectos propios de la relación entre la sociedad y los negocios, entre los que aparecen la responsabilidad social corporativa, la capacidad de respuesta social de los negocios, el rendimiento social de la empresas, la ética empresarial y de los negocios (Jones, 1996; Wartick, 2002; Sison, 2008), terminología que finalmente apunta al análisis de la reputación corporativa relativa a aspectos tales como la identidad, la imagen, el prestigio, la buena voluntad entre otros.
Esta situación en muchas ocasiones es aprovechada por los críticos de la responsabilidad social, para señalar que se trata de un concepto ambiguo, sin nociones claras de cómo incorporarlo a la gestión organizacional y fundamentalmente, asociándolo con una moda de carácter pasajera, que no tiene mayor relevancia e impacto en el quehacer corporativo.
Sin embargo, la discusión conceptual acerca de la responsabilidad social y su nomenclatura aun no está finalizada, ya que en ocasiones se acompaña del adjetivo “empresarial”, “corporativo”, u “organizacional”, para señalar el tipo de organización y sector en el que se aplica, resultando conveniente parafrasear a Lozano et al (2007:43) quienes señalan al respecto que “en cierta medida es estéril, y que por ello quizá sería mejor avanzar planteando cuestiones más concretas”, para señalar el camino por donde debieran transitar las investigaciones y discusiones acerca del concepto de responsabilidad social.
De acuerdo con Morrós & Vidal (2005:26) el debate acerca de la nomenclatura relacionada con la responsabilidad social aun se encuentra muy vigente, señalando que “los comportamientos responsables deben ser desarrollados tanto por cada uno de los ciudadanos como por cada una de las organizaciones que actúan, independientemente de la fórmula jurídica […] la palabra empresa pertenece más a la cultura latina y la palabra corporación a la tradición anglosajona”, para referirse a la discusión respecto de la responsabilidad social empresarial o corporativa.
Otra de las cuestiones que comúnmente suele “enturbiar” el análisis del concepto de responsabilidad social, es la mirada filantrópica que en ocasiones le afecta, tanto por su uso homólogo como por encontrarse habitualmente asociada con los orígenes del concepto, pero que actualmente no debe ni puede ser entendida ni traducida en acciones caritativas o filantrópicas (Lozano, 1999; Torres, 2006; Setó, 2007) sino que debe ser expresada como una nueva actitud de las organizaciones hacia el entorno social, sus necesidades, objetivos y problemáticas.
En relación con el aspecto filantrópico, Peloza & Falkenberg (2009) en su investigación acerca del papel de la colaboración en el logro de los objetivos de responsabilidad social corporativa, específicamente de la eficacia de las colaboraciones filantrópicas entre la empresa y las ONGs, concluyen que las posibilidades de disfrutar mayores beneficios por parte de los donantes es mayor, si las acciones filantrópicas se orientan más a la transferencia de conocimientos especializados, acceso a conocimientos estratégicos y recursos en especie, que si sólo se buscan resultados de carácter asistencial para los beneficiarios.
Finalmente, según Valor & Rúa (2007:165) los ejes alrededor de los cuales debe girar la nueva actitud de la organización hacia su entorno social, relacionada con la responsabilidad social son fundamentalmente tres: (1) facilitar la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones organizacionales que los afectan; (2) detección y satisfacción de aquellas preocupaciones sociales relacionadas con la actividad de la organización; y (3) recabar la evaluación de las partes interesadas respecto del desempeño organizacional en las distintas dimensiones de la responsabilidad social, como parte de su rendición de cuentas.
Leer más...

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Las universidades de Neptuno.


Neptuno es el planeta más alejado dentro del sistema solar de acuerdo con la Unión Astronómica Internacional, aunque en este caso lo utilice como una analogía para graficar la importante distancia o alejamiento que existe entre las universidades y la sociedad en general, las empresas en particular y en ocasiones con el propio Estado, sin querer negar con ello de que existen universidades que se han dado cuenta de esta situación y están realizando esfuerzos importantes e implementando estrategias muy acertadas para disminuir este distanciamiento.

Las universidades neptunianas se caracterizan habitualmente por anteponer la autonomía y la libertad académica como el manto sagrado que las cubre ante cualquier tipo de crítica o asomo de queja respecto de su quehacer, haciendo oídos sordos y la vista gorda ante los constantes llamados de autoridades, empresarios y la sociedad en general para vincular su quehacer por ejemplo con las necesidades de innovación y emprendimiento que pudiera demandar el desarrollo de una nación o un sector productivo específico en el mediano y largo plazo.

Asimismo, las universidades neptunianas prestan muy poca o ninguna atención a las crecientes críticas de los titulados y sus familias respecto de los cada vez más frecuentes problemas y dificultades para insertarse en el mundo laboral, argumentando que no son responsables de tal situación por que lo suyo es la producción y transferencia de conocimiento y la formación profesional, pero que la creación de puestos de trabajo y la contratación de sus titulados es problema del Gobierno o las empresas y no suyo. Ni hablar de incorporar los requerimientos de las empresas a los planes de estudio, o aumentar el número de prácticas, eso es demasiado terrestre.

Otra de las características de las universidades habitantes de Neptuno es que consideran inaceptable e innecesaria la participación en la toma de sus decisiones de cualquier otro grupo interno o externo, que no sean los directivos universitarios o el claustro académico de la institución, avalados por la autonomía y la libertad académica antes señaladas, debiendo realizar grandes esfuerzos para ajustar su funcionamiento a las crecientes demandas de la sociedad por mayor transparencia, acceso a la información y la rendición de cuentas de sus procesos y funcionamiento en general.

De igual manera, las universidades neptunianas normalmente no muestran especial interés por dialogar con otros actores importantes en su funcionamiento interno tales como estudiantes y personal administrativo, no existe una especial preocupación por la igualdad de género en la distribución de los cargos con poder de decisión y no se muestran particularmente sensibles por adaptar sus instalaciones, procesos y programas para acoger una diversidad mayor de estudiantes o funcionarios, donde se incluyan personas discapacitadas o adultos mayores.

Finalmente, las universidades de Neptuno consideran extraño e increíble que se les plantee la posibilidad de aplicar a su quehacer aspectos relacionados con el concepto de responsabilidad social, argumentando que ellas no son empresas sino que instituciones de educación superior, por lo tanto se encuentran exentas de cualquier cuestionamiento respecto del comportamiento que puedan estar teniendo, frente a los cada vez más frecuentes llamados de la sociedad para visitar el planeta Tierra y enterarse de una vez por todas que tienen un importante rol que cumplir en relación con las necesidades y problemáticas sociales, y que no basta con publicar los resultados de sus investigaciones en Revistas Científicas de corriente principal o cumplir con los parámetros de calidad exigidos por la Comisión Nacional de Acreditación a los nuevos planes de estudios, para autocongratularse con el habitual "en hora buena, estamos cumpliendo con nuestra misión".
Leer más...