domingo, 2 de agosto de 2009

El origen de la responsabilidad social.

No está claro aun exactamente cuando comienza a desarrollarse este concepto, para algunos es de forma reciente a partir de los escándalos corporativos de empresas tales como Enron, Exxon y otras cuantas, especialmente en EE.UU., pero para otros el origen del concepto es de más larga data.
De acuerdo con Etcheverry (2005:497-498) el término responsabilidad social “es originario del mundo anglosajón y ha estado en uso desde los años 60, pero solamente durante la década pasada ha ganado importancia extraordinaria dentro del ambiente intelectual dominado por discusiones y crítica sobre las consecuencias sociales relacionadas con la globalización”.
Para David Murillo (2007:208) la génesis de la responsabilidad social se remonta a los años cincuenta del siglo XX, identificando dos maneras distintas de entender el modelo de economía de mercado como las razones que han originado la preocupación por el comportamiento socialmente responsable de las empresas: “por un lado Estados Unidos con un sistema económico menos intervencionista pero donde la necesidad de dar unas pautas de conducta ética a las grandes empresas ya se hizo evidente y por el otro lado el bloque europeo con un modelo de interrelación entre empresa y sociedad más estrecho pero que también ha sufrido crisis importantes”.
Sin embargo, Camacho et al (2005: 29) ubican los inicios del concepto de responsabilidad social a comienzos del siglo XX aproximadamente por el año 1920, donde este concepto “se entendía como filantropía empresarial o como acción caritativa con un tono demasiado paternalista”, destacado que ciertas prácticas como la caridad o la beneficencia no son negativas en sí mismas, pero que de alguna manera podrían prestarse para confusión de un comportamiento socialmente responsable basado solamente en este tipo de prácticas, como legitimadoras por otro lado de un ineficiente cumplimiento de las funciones esenciales de cada organización descritas en su misión institucional.
Finalmente, Stoner et al (1996: 109) señalan que más de un siglo ha transcurrido desde que en 1899 Andrew Carnegie estableciera en ese momento en su libro “El evangelio de la riqueza” (The gospel of wealth) lo que hoy se consideraría como uno de los primeros pasos del concepto de responsabilidad social, basado en los principios de caridad y custodia, desarrollando una marcada actividad benéfica de la empresa, lo que más tarde le otorgaría el reconocimiento internacional como uno de los filántropos más importantes del mundo.
Con mayores o menores coincidencias, dada la actual crisis económica y financiera mundial, no parece ser tan importante cuál es el origen de este concepto, sino más bien si será capaz de lograr en el corto plazo que las organizaciones empresariales y de cualquier tipo, se relacionen con la sociedad de una manera más transparente y cuidadosa de los efectos que provocan sus acciones.

Bibliografía
  • Camacho, I., Fernández, J., Miralles, J. (2005) “Ética de la empresa”, 3ª edición Serie Ética de las profesiones Desclée & Unijes Bilbao España.
  • Etcheverry, Raúl (2005) “Corporate Social Responsibility”, Penn State International Law Review, Vol. 23, Nº3, Winter, p. 493 – 505.
  • Murillo, David (2007) “La RSE. Por qué, cómo y hacia donde” p. 203-216. En R. Alcoberro (coord.) “Ética, Economía y Empresa”, Gedisa Editorial, Barcelona España.
  • Stoner, James (1996) “Administración”, Editorial Prentice Hall.
Leer más...

lunes, 2 de marzo de 2009

La responsabilidad social de las Universidades.

Según la UNESCO (1998:3) los procesos de cambio social expresados en la mundialización de la economía y el desarrollo tecnológico, le otorgarían un papel muy importante a la producción y difusión del conocimiento, razón por la cual “desde la perspectiva de la comunidad universitaria estas tendencias le asignan una responsabilidad cada vez mayor en materia de formación, investigación, estudio y asesoría y servicios de orientación, transferencia de tecnología y educación permanente”.
Una perspectiva interesante para el análisis del concepto de responsabilidad social en el ámbito de las instituciones de educación superior es la que ofrece el autor Noam Chomsky (2002:116), quién plantea que dicha responsabilidad se encontraría asociada con la idea de desempeñar “una función liberadora y subversiva que permita a la sociedad discriminar si las actuales instituciones de orden, autoridad y dominio son útiles en términos de los derechos y necesidades humanas fundamentales”.
Lamentablemente, como lo plantea el mismo autor, las Universidades en la actualidad insertas en un sistema de poder y dominio, se encuentran obligadas a legitimar el actual orden mundial independientemente si dicho ordenamiento es útil o no para los derechos y necesidades de la sociedad, fundamentalmente por que las Universidades serían “económicamente parasitarias” porque dependen del apoyo externo para poder desarrollar sus principales funciones.
Lo anterior, de acuerdo con Chomsky (2002:118) pondría en peligro el adecuado desarrollo de un comportamiento socialmente responsable por parte de las universidades, debido a que dependerían en exceso de la obtención de recursos económicos de fuentes externas tanto públicas como privadas para poder funcionar, despreocupándose por cumplir eficientemente con un rol más crítico y propositivo para mejorar las falencias del actual sistema económico, político y social, preocupándose mayormente por no afectar los intereses de las entidades de las cuales reciben financiamiento antes que cumplir con el mencionado rol.
Esto debido a que las Universidades estarían quedando “un tanto prisioneras” de las instancias de las cuáles obtienen financiamiento en la actualidad, por lo cual no pueden ejercer este rol descrito por Chomsky hacia quiénes los financian, fundamentalmente por temor a perder los recursos económicos que necesitan para poder funcionar, generándose esta especie de dilema ético señalado anteriormente y que se traduce en que las Universidades tampoco pueden cumplir con su propia responsabilidad social.
El escenario descrito anteriormente plantea fuertes desafíos y contradicciones para el trabajo que puedan desarrollar las instituciones de educación superior en el siglo XXI, debido especialmente al aumento de la demanda por estudios de nivel superior como consecuencia de la sociedad del conocimiento, pero condicionado por la disminución de los recursos económicos a los cuales pueden tener acceso principalmente del Estado, debiendo desarrollar estrategias que se orienten más a conseguir el autofinanciamiento mediante el cobro de aranceles cada vez más elevados a sus estudiantes.
De esta manera, el desafío al que se enfrentan las instituciones de educación superior pareciera ser bastante complejo: desarrollar sus actividades bajo criterios dentro de lo que se ha denominado como la mercantilización de la educación superior, con el propósito de obtener los recursos económicos que les permitan asegurar su autofinanciamiento y a la vez, aplicar un conjunto de valores y principios que les permitan alcanzar un comportamiento socialmente responsable en el desarrollo de sus actividades académicas, mediante un rol reflexivo, crítico y propositivo respecto del desarrollo mundial. ¿será eso posible?
Bibliografía
  • Chomsky, N. et al (2002). Los límites de la globalización, Editorial Ariel, Barcelona España.
  • UNESCO (1998) “Autonomía, responsabilidad social y libertad académica”, VII Conferencia Mundial de Educación, Paris Francia.
Leer más...