jueves, 25 de noviembre de 2010

Las reformas universitarias que nadie quiere en Europa.

Europa no es feliz en estos momentos y eso se respira en el ambiente político, social y económico, que duda cabe de eso, basta con ver lo que sucede con Irlanda en estos momentos, otro de los milagros económicos europeos de la década pasada, que se ve resignada frente al rescate financiero que siembra su sombra sobre el Gobierno irlandés y sobre unos cuantos más probablemente.
En ese contexto, algunos gobiernos han decidido implementar reformar e importantes cambios en los sistemas universitarios, que básicamente consisten en medidas bastante similares: reducción de los aportes presupuestarios del Estado a las universidades, fundamentalmente ayudas y becas, aumento de tasas a los estudiantes y disminución de los recursos destinados a la investigación.
Ayer, por segunda semana consecutiva los estudiantes del Reino Unido se lanzaron a las calles para protestar contra las medidas de su Gobierno, lo que se tradujo en importantes enfrentamientos y choques con la policía.


El rechazo de los estudiantes británicos al plan de ajuste del Primer Ministro David Cameron, que consiste en triplicar las tasas universitarias que pagan los estudiantes por sus carreras, jornada que ayer finalizo con 15 detenidos y dos policías, un carro policial con importantes daños que quedo abandonado entre un cerco policial a los estudiantes, todo esto sumado a un sinnúmero de clases suspendidas en todo el Reino Unido, que escenificaron el día de protestas ocurrido ayer y que hacen presumir que muy probablemente no serán las últimas en caso del que el Gobierno Británico persista en su política de aumentar las tasas universitarias, algo que según lo anunciado desde que asumiera el poder se extenderá hacia otras esferas.


Hoy, ha sido el turno de los estudiantes italianos que también se han lanzado a la calle para rechazar el proyecto de reforma universitario patrocinado por el Gobierno de Berlusconi, y que de acuerdo a lo que informa El País ha sufrido una importante derrota política.
En España, con muchísimo menor ruido mediático, los estudiantes de doctorado de Cataluña protestaron por la subida de la tasa de matrícula en un 280%, a consecuencia de la adaptación de estos programas al Plan Bolonia.
Al parecer, el efecto contagio no solo se tendrá que analizar en el ámbito macroeconómico y de la finanzas públicas europeas, ya que al parecer las reformas universitarias o más bien los recortes presupuestarios y subidas de tasas extenderán el movimiento estudiantil por buena parte del continente.
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sábado, 20 de noviembre de 2010

La responsabilidad social universitaria y su relación con la razón de ser de las universidades populares.

Dentro de las formas de expresión que puede adquirir la responsabilidad social de las universidades en la actualidad a nuestro juicio aparece la formación continua y a lo largo de toda la vida, no necesariamente aquella vinculada únicamente a la obtención de un título profesional sino más bien aquella relacionada con la educación de adultos, y que debiera formar parte también de las actividades de las instituciones universitarias, lo que nos lleva inevitablemente al análisis de la figura y modelo de las universidades populares desarrolladas en Europa especialmente a partir del 1900, con claras raíces en Francia e Inglaterra en las postrimerías del siglo XIX.
En España, las universidades populares encuentran su nacimiento en la Universidad de Oviedo en el año 1901, se transforman en otra importante esfera donde las universidades tradicionales también pueden desarrollar su quehacer en la actualidad: la educación de adultos y el aprendizaje a lo largo de toda la vida, como una de sus responsabilidades relevantes. Un suceso relevante en España es la creación en 1982 de la Federación Española de Universidades Populares (FEUP) por su rol aglutinador de los proyectos de esta naturaleza desarrollados desde entonces.
Es importante señalar que las universidades populares no son una expresión exclusiva, ni mucho menos habitual de las instituciones universitarias tradicionales en la actualidad, sino que en la mayor parte de los casos obedece en su origen a movimientos sociales y ciudadanos que abrazando la idea de la educación permanente van desarrollando este concepto, especialmente a nivel de los municipios y sus responsabilidades en materia de educación.
Así por ejemplo, según López (2008:33) las universidades populares “son instituciones de educación de adultos y animación sociocultural de carácter no lucrativo, sometidas al control público cuyo ámbito de actuación es la comunidad municipal”, confirmando con ello el fuerte énfasis ciudadano y municipal del contexto de este tipo de universidades. De manera complementaria, la propia FEUP declara que la universidad popular es un proyecto de desarrollo cultural para mejorar la calidad de vida de las personas y la comunidad.
Tampoco hay que olvidar que alguno de los proyectos de universidades populares han estado relacionados desde su origen a las propuestas de formación vinculadas a la educación social y la animación socio-cultural plenamente vigentes en la actualidad, especialmente en lo relacionado con la educación de adultos.
No obstante todo lo anterior, propuestas como la Universidad Permanente Millán Santos por ejemplo, desarrollada bajo el alero de la Universidad de Valladolid, conjugan actualmente a la perfección la participación de la universidad tradicional en el ámbito de la educación permanente o para toda la vida de las personas adultas, compaginándolo con el ámbito de extensión universitaria.
En complemento de lo anterior, diversos investigadores vinculan el movimiento de las universidades populares con la función de extensión universitaria que desarrollan las organizaciones universitarias tradicionales, especialmente en lo que se relaciona con la difusión y promoción de la cultura en la sociedad.
De esta forma, las universidades tradicionales pueden recoger importantes experiencias del trabajo de las universidades populares en el último siglo, especialmente en lo que se relaciona con la educación de adultos, la educación social y la animación sociocultural, así como respecto de las acciones relacionadas con los programas de aprendizaje para toda la vida, todos ámbitos en los que de manera creciente la sociedad demanda que las instituciones de educación superior realicen diferentes esfuerzos tanto en docencia, investigación y extensión universitaria, especialmente en el marco de la responsabilidad social de la universidades.


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lunes, 15 de noviembre de 2010

La universidad como agente de transformación social.

Actutalmente, las universidades no sólo deben desarrollar esfuerzos relacionados con la docencia, la investigación y la extensión universitaria, sino que además deben procurar generar impactos positivos en el desarrollo económico y social de las zonas geográficas donde se encuentran insertan, surgiendo como un eje de estudio importante los aspectos relacionados con la educación para el desarrollo y la universidad.
En ese escenario de cambios sociales, de acuerdo con Alejandra Boni (2006:101) el desarrollo de nuevos modelos de universidades mejor sensibilizadas con las necesidades de la sociedad, debiera expresarse en la existencia y desarrollo de instituciones de educación superior “orientadas al desarrollo humano no tiene porque ser reproductora sino transformadora, entendiendo por transformación el impulso de cambios sustanciales en las instituciones sociales, en la política y en la economía, con importantes implicaciones para las relaciones entre grupos sociales y clases, y para la manera de crear riqueza, estatus y poder”.
Entre las características de una universidad transformadora que esta autora señala se encuentran:
• Bien público: relacionado con la existencia de niveles suficientes de financiación pública que garanticen que la educación superior y la investigación sean accesibles para todas las personas, y no sólo para quienes puede pagar el costo de los estudios universitarios. En ningún caso significa renunciar a los recursos privados.
• Universal: realizar todos los esfuerzos posibles para eliminar los impedimentos sociales, económicos y culturales para el acceso a la universidad que puedan tener los grupos más desfavorecidos, intentando llegar al mayor número de personas posibles.
• Autónoma: Respecto de los poderes públicos, de los intereses económicos, mediáticos, religiosos y culturales, que permitan una plena libertad para cuestionar y criticar todos aquellos aspectos que estén relacionados con el desarrollo humano y que no están correctos o funcionando adecuadamente, siempre ejerciendo dicha autonomía dentro de los márgenes de la responsabilidad social de la universidad.
• Pertinencia social: desarrollo de una orientación al largo plazo desde la perspectiva de las necesidades de la sociedad, no sólo relacionadas con aspectos inmediatos relativos a la satisfacción del mercado laboral, sino que orientados a problemas sociales complejos como la erradicación de la pobreza, el deterioro del medio ambiente o el analfabetismo por ejemplo.
• Calidad integral: relacionada con la evaluación del impacto humano de la universidad, focalizada en el impacto de la institución universitaria en la expansión de las funciones y capacidades de todos los miembros de la comunidad universitaria (alumnos, profesores y personal de administración y servicios) y las de aquellos influidos por la actividad de la universidad: empresas, tercer sector, instituciones públicas y privadas.
De acuerdo con los planteamientos de la OCDE (2008), un aspecto clave para la adecuada contribución de las instituciones de educación superior para impactar positivamente en el desarrollo humano y social, se encuentra relacionado con sus aportaciones a la sustentabilidad con la cual dicho desarrollo debiera alcanzarse, tanto en el interior de las universidad en cada una de sus funciones principales (docencia, investigación, extensión y gestión) mediante la aplicación de una serie de buenas prácticas sustentables, así como externamente en su colaboración con las entidades locales y los gobiernos regionales y nacionales, para el desarrollo de acciones y políticas vinculadas con el desarrollo sustentable.
En complemento con lo anterior, de acuerdo con un estudio realizado por la Global University Network for Innovation (GUNI) en el 2008, se consulto a una serie de expertos y profesionales vinculados con la educación superior acerca de las razones por las cuales las universidades deben contribuir al desarrollo humano y social, destacando dos aspectos principalmente:
• La educación superior debe formar además de buenos profesionales, personas y ciudadanos capaces de participar activamente en las diferentes esferas de la sociedad (social, económica, cultural, política, etc.)
• La educación superior tiene la obligación, como uno de sus objetivos centrales, contribuir al desarrollo humano y social, a través de la interacción pertinente y comprometida con su entorno.
De esta manera, el modelo de universidad transformadora recoge como uno de sus principales desafíos el desarrollar los procesos de universalización de la educación superior, reconociendo a la formación universitaria como un bien público al cual tienen derecho acceder todas las personas como parte de su desarrollo humano, en la perspectiva de lo que Max-Neef (1994) plantea como desarrollo a escala humana, estableciendo que se debe considerar a la persona-sujeto, buscando el mayor empoderamiento y desarrollo endógeno de los individuos, por lo que el modelo de universidad transformadora se aleja de los planteamientos de que la educación superior de concentrarse exclusivamente en el crecimiento económico de las personas.
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