sábado, 20 de noviembre de 2010

La responsabilidad social universitaria y su relación con la razón de ser de las universidades populares.

Dentro de las formas de expresión que puede adquirir la responsabilidad social de las universidades en la actualidad a nuestro juicio aparece la formación continua y a lo largo de toda la vida, no necesariamente aquella vinculada únicamente a la obtención de un título profesional sino más bien aquella relacionada con la educación de adultos, y que debiera formar parte también de las actividades de las instituciones universitarias, lo que nos lleva inevitablemente al análisis de la figura y modelo de las universidades populares desarrolladas en Europa especialmente a partir del 1900, con claras raíces en Francia e Inglaterra en las postrimerías del siglo XIX.
En España, las universidades populares encuentran su nacimiento en la Universidad de Oviedo en el año 1901, se transforman en otra importante esfera donde las universidades tradicionales también pueden desarrollar su quehacer en la actualidad: la educación de adultos y el aprendizaje a lo largo de toda la vida, como una de sus responsabilidades relevantes. Un suceso relevante en España es la creación en 1982 de la Federación Española de Universidades Populares (FEUP) por su rol aglutinador de los proyectos de esta naturaleza desarrollados desde entonces.
Es importante señalar que las universidades populares no son una expresión exclusiva, ni mucho menos habitual de las instituciones universitarias tradicionales en la actualidad, sino que en la mayor parte de los casos obedece en su origen a movimientos sociales y ciudadanos que abrazando la idea de la educación permanente van desarrollando este concepto, especialmente a nivel de los municipios y sus responsabilidades en materia de educación.
Así por ejemplo, según López (2008:33) las universidades populares “son instituciones de educación de adultos y animación sociocultural de carácter no lucrativo, sometidas al control público cuyo ámbito de actuación es la comunidad municipal”, confirmando con ello el fuerte énfasis ciudadano y municipal del contexto de este tipo de universidades. De manera complementaria, la propia FEUP declara que la universidad popular es un proyecto de desarrollo cultural para mejorar la calidad de vida de las personas y la comunidad.
Tampoco hay que olvidar que alguno de los proyectos de universidades populares han estado relacionados desde su origen a las propuestas de formación vinculadas a la educación social y la animación socio-cultural plenamente vigentes en la actualidad, especialmente en lo relacionado con la educación de adultos.
No obstante todo lo anterior, propuestas como la Universidad Permanente Millán Santos por ejemplo, desarrollada bajo el alero de la Universidad de Valladolid, conjugan actualmente a la perfección la participación de la universidad tradicional en el ámbito de la educación permanente o para toda la vida de las personas adultas, compaginándolo con el ámbito de extensión universitaria.
En complemento de lo anterior, diversos investigadores vinculan el movimiento de las universidades populares con la función de extensión universitaria que desarrollan las organizaciones universitarias tradicionales, especialmente en lo que se relaciona con la difusión y promoción de la cultura en la sociedad.
De esta forma, las universidades tradicionales pueden recoger importantes experiencias del trabajo de las universidades populares en el último siglo, especialmente en lo que se relaciona con la educación de adultos, la educación social y la animación sociocultural, así como respecto de las acciones relacionadas con los programas de aprendizaje para toda la vida, todos ámbitos en los que de manera creciente la sociedad demanda que las instituciones de educación superior realicen diferentes esfuerzos tanto en docencia, investigación y extensión universitaria, especialmente en el marco de la responsabilidad social de la universidades.


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lunes, 15 de noviembre de 2010

La universidad como agente de transformación social.

Actutalmente, las universidades no sólo deben desarrollar esfuerzos relacionados con la docencia, la investigación y la extensión universitaria, sino que además deben procurar generar impactos positivos en el desarrollo económico y social de las zonas geográficas donde se encuentran insertan, surgiendo como un eje de estudio importante los aspectos relacionados con la educación para el desarrollo y la universidad.
En ese escenario de cambios sociales, de acuerdo con Alejandra Boni (2006:101) el desarrollo de nuevos modelos de universidades mejor sensibilizadas con las necesidades de la sociedad, debiera expresarse en la existencia y desarrollo de instituciones de educación superior “orientadas al desarrollo humano no tiene porque ser reproductora sino transformadora, entendiendo por transformación el impulso de cambios sustanciales en las instituciones sociales, en la política y en la economía, con importantes implicaciones para las relaciones entre grupos sociales y clases, y para la manera de crear riqueza, estatus y poder”.
Entre las características de una universidad transformadora que esta autora señala se encuentran:
• Bien público: relacionado con la existencia de niveles suficientes de financiación pública que garanticen que la educación superior y la investigación sean accesibles para todas las personas, y no sólo para quienes puede pagar el costo de los estudios universitarios. En ningún caso significa renunciar a los recursos privados.
• Universal: realizar todos los esfuerzos posibles para eliminar los impedimentos sociales, económicos y culturales para el acceso a la universidad que puedan tener los grupos más desfavorecidos, intentando llegar al mayor número de personas posibles.
• Autónoma: Respecto de los poderes públicos, de los intereses económicos, mediáticos, religiosos y culturales, que permitan una plena libertad para cuestionar y criticar todos aquellos aspectos que estén relacionados con el desarrollo humano y que no están correctos o funcionando adecuadamente, siempre ejerciendo dicha autonomía dentro de los márgenes de la responsabilidad social de la universidad.
• Pertinencia social: desarrollo de una orientación al largo plazo desde la perspectiva de las necesidades de la sociedad, no sólo relacionadas con aspectos inmediatos relativos a la satisfacción del mercado laboral, sino que orientados a problemas sociales complejos como la erradicación de la pobreza, el deterioro del medio ambiente o el analfabetismo por ejemplo.
• Calidad integral: relacionada con la evaluación del impacto humano de la universidad, focalizada en el impacto de la institución universitaria en la expansión de las funciones y capacidades de todos los miembros de la comunidad universitaria (alumnos, profesores y personal de administración y servicios) y las de aquellos influidos por la actividad de la universidad: empresas, tercer sector, instituciones públicas y privadas.
De acuerdo con los planteamientos de la OCDE (2008), un aspecto clave para la adecuada contribución de las instituciones de educación superior para impactar positivamente en el desarrollo humano y social, se encuentra relacionado con sus aportaciones a la sustentabilidad con la cual dicho desarrollo debiera alcanzarse, tanto en el interior de las universidad en cada una de sus funciones principales (docencia, investigación, extensión y gestión) mediante la aplicación de una serie de buenas prácticas sustentables, así como externamente en su colaboración con las entidades locales y los gobiernos regionales y nacionales, para el desarrollo de acciones y políticas vinculadas con el desarrollo sustentable.
En complemento con lo anterior, de acuerdo con un estudio realizado por la Global University Network for Innovation (GUNI) en el 2008, se consulto a una serie de expertos y profesionales vinculados con la educación superior acerca de las razones por las cuales las universidades deben contribuir al desarrollo humano y social, destacando dos aspectos principalmente:
• La educación superior debe formar además de buenos profesionales, personas y ciudadanos capaces de participar activamente en las diferentes esferas de la sociedad (social, económica, cultural, política, etc.)
• La educación superior tiene la obligación, como uno de sus objetivos centrales, contribuir al desarrollo humano y social, a través de la interacción pertinente y comprometida con su entorno.
De esta manera, el modelo de universidad transformadora recoge como uno de sus principales desafíos el desarrollar los procesos de universalización de la educación superior, reconociendo a la formación universitaria como un bien público al cual tienen derecho acceder todas las personas como parte de su desarrollo humano, en la perspectiva de lo que Max-Neef (1994) plantea como desarrollo a escala humana, estableciendo que se debe considerar a la persona-sujeto, buscando el mayor empoderamiento y desarrollo endógeno de los individuos, por lo que el modelo de universidad transformadora se aleja de los planteamientos de que la educación superior de concentrarse exclusivamente en el crecimiento económico de las personas.
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miércoles, 10 de noviembre de 2010

Parece que hay vida en el movimiento estudiantil europeo.

Una de las cuestiones que más me ha llamado la atención en mi periplo actual por España desde el 2008 es la decadencia y hasta cierto punto apatía del movimiento estudiantil, no sólo español sino que europeo en general, sobre todo pensando en los cambios que el Plan Bolonia ha planteado en los currículos del sistema universitario de todo el continente, las protestas y resistencia del movimiento estudiantil hacia tales modificaciones ha sido más bien débil o en muchos casos inexistentes.
Lo anterior quizá se produce como resultado de provenir de un sistema universitario mucho más carente del apoyo estatal que hace que los estudiantes y en general los movimientos estudiantiles sean mucho más fuertes e importantes en cuanto a la capacidad que poseen de presionar tanto a las propias universidades como al propio Estado.
Sin embargo, hoy tanto en las ediciones online del ABC como El País publican la noticia de las protestas de los estudiantes británicos frente al anuncio del Gobierno británico de que se van a triplicar las tasas de matrículas de las universidades a partir del año 2012, lo que ha generado una serie de reacciones entre los estudiantes que han salido a protestar a la calle.
Actualizando la noticia de ayer, en la edición digital diario 20 minutos se plantea la posibilidad de un efecto "contagio" hacia los universitarios españoles de las protestas protegonizadas ayer por su pares británicos, algo que honestamente dudo por la excesiva pasividad del estudiantado universitario español y porque por lo menos por ahora el Gobierno de España no contempla una subida de tasas tan grande como la que pretende implementar el Primer Ministro Cameron en el Reino Unido.


Lamentablemente, esta situación es algo que hemos venido comentando en este blog respecto de una serie de diferentes recortes y tijeretazos presupuestarios que se han anunciado en el último año por parte del Gobierno Británico tanto para el sistema científico como específicamente para el caso de las universidades británicas, lo que nos lleva a recordar que en España también se han anunciado medidas similares, quizá no tan extremas como en el Reino Unido pero que sin duda han generado más de alguna reacción especialmente en el ámbito de los científicos españoles.
Es importante señalar que si bien las expresiones más violentas de los movimientos estudiantiles han terminado en episodios tristemente recordados como los de la Plaza de Tian'anmen en 1989 o los trágicos acontecimientos sucedidos en México en Octubre de 1968, es necesario destacar la importancia que tiene la existencia de un movimiento estudiantil activo y propositivo para el mejoramiento de los sistema de educación superior, especialmente cuando en estos últimos meses como una de las consecuencias de la crisis económicas muchos políticos plantea la privatización de la educación universitaria para reducir el gasto público en dicha materia.

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