miércoles, 10 de noviembre de 2010

Parece que hay vida en el movimiento estudiantil europeo.

Una de las cuestiones que más me ha llamado la atención en mi periplo actual por España desde el 2008 es la decadencia y hasta cierto punto apatía del movimiento estudiantil, no sólo español sino que europeo en general, sobre todo pensando en los cambios que el Plan Bolonia ha planteado en los currículos del sistema universitario de todo el continente, las protestas y resistencia del movimiento estudiantil hacia tales modificaciones ha sido más bien débil o en muchos casos inexistentes.
Lo anterior quizá se produce como resultado de provenir de un sistema universitario mucho más carente del apoyo estatal que hace que los estudiantes y en general los movimientos estudiantiles sean mucho más fuertes e importantes en cuanto a la capacidad que poseen de presionar tanto a las propias universidades como al propio Estado.
Sin embargo, hoy tanto en las ediciones online del ABC como El País publican la noticia de las protestas de los estudiantes británicos frente al anuncio del Gobierno británico de que se van a triplicar las tasas de matrículas de las universidades a partir del año 2012, lo que ha generado una serie de reacciones entre los estudiantes que han salido a protestar a la calle.
Actualizando la noticia de ayer, en la edición digital diario 20 minutos se plantea la posibilidad de un efecto "contagio" hacia los universitarios españoles de las protestas protegonizadas ayer por su pares británicos, algo que honestamente dudo por la excesiva pasividad del estudiantado universitario español y porque por lo menos por ahora el Gobierno de España no contempla una subida de tasas tan grande como la que pretende implementar el Primer Ministro Cameron en el Reino Unido.


Lamentablemente, esta situación es algo que hemos venido comentando en este blog respecto de una serie de diferentes recortes y tijeretazos presupuestarios que se han anunciado en el último año por parte del Gobierno Británico tanto para el sistema científico como específicamente para el caso de las universidades británicas, lo que nos lleva a recordar que en España también se han anunciado medidas similares, quizá no tan extremas como en el Reino Unido pero que sin duda han generado más de alguna reacción especialmente en el ámbito de los científicos españoles.
Es importante señalar que si bien las expresiones más violentas de los movimientos estudiantiles han terminado en episodios tristemente recordados como los de la Plaza de Tian'anmen en 1989 o los trágicos acontecimientos sucedidos en México en Octubre de 1968, es necesario destacar la importancia que tiene la existencia de un movimiento estudiantil activo y propositivo para el mejoramiento de los sistema de educación superior, especialmente cuando en estos últimos meses como una de las consecuencias de la crisis económicas muchos políticos plantea la privatización de la educación universitaria para reducir el gasto público en dicha materia.

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viernes, 5 de noviembre de 2010

Contraluces en la financiación internacional al desarrollo.

Hoy quisiera compartir con ustedes algunas de las principales conclusiones y material del curso "Contraluces en la financiación internacional al desarrollo" en el que he podido participar estas dos últimas semanas y que ha sido impartido por la Universidad de Valladolid (UVa) como una actividad preparatoria para la próxima Cumbre Mundial de Microcréditos que se desarrollará en Valladolid en noviembre del 2011. El programa y algunos de los contenidos del curso serán colgados en el sitio web del Área de Cooperación de la UVa.
Los principales temas tratados durante las exposiciones de los diferentes ponentes del curso básicamente estuvieron relacionadas con el análisis de la efectividad de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) y el impacto de los microcréditos.
Especialmente respecto de estos últimos se plantea de que no existen mecanismos de evaluación de su impacto a través de indicadores claros, que permitan confirmar que efectivamente este tipo de iniciativas contribuyen a la disminución de la pobreza en los lugares donde se desarrollan.
A su vez se formulan importantes críticas a este instrumento microfinanciero como las 10 antítesis sobre los microcréditos ofrecidas por Carlos Gómez Gil, a través de las cuales el autor plantea que actualmente se vive un proceso de "expansión bancaria y financiera entre los sectores más pobres a través del microcrédito".
Otra de las críticas o dudas sobre la efectividad de los microcréditos se concentran en el impacto negativo que este tipo de instrumentos tiene sobre las mujeres, las que bajo este tipo de modalidades se transforman en protagonistas principales, pero que a su vez ven recargadas sus labores como madres, esposas o su vida personal, especialmente por los importantes esfuerzos que deben realizar para devolver los créditos.
Finalmente, me quedo con una de las reflexiones en voz alta realizada por uno de los ponentes, que frente a la ineficacia tanto de la AOD como de las microfinanzas en el combate o la reducción de la pobreza, señalaba que quizá la clave está en un cambio de paradigma porque tal vez lo que se tiene que combatir es la extrema riqueza en el mundo como la única manera de reducir las desigualdades y terminar con la pobreza.
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miércoles, 27 de octubre de 2010

La Universidad: ¿un servicio público o un bien privado?

El diario El País publica hoy en su edición digital un artículo que reflexiona acerca del debate que se gesta en Europa a partir de la decisión del Reino Unido de subir las tasas que se pagan por las matrículas en las universidades inglesas, analizando comparativamente en el resto de Europa señalando que existe una diversidad de situaciones que van desde la gratuidad total, pasando por modelos mixtos o selectivos como el español que ha decidido cobrar una tasa mayor a los alumnos repetidores.
Esencialmente el debate se concentra en determinar si los beneficios de quien estudia en la universidad tiene un carácter individual y personal para quien obtiene una titulación universitaria, o por el contrario, ofrece beneficios públicos para toda la sociedad.
Al analizar este tema resulta inevitable referirse a los aportes de Howard Bowen respecto a los beneficios públicos y privados, individuales y sociales si se quiere, que surgen del tránsito de una persona por la universidad, desarrollando una matriz de beneficios que por una parte plantea la existencia de beneficios públicos y privados, mientras que por la otra identifica la generación de beneficios económicos y sociales proporcionados por la educación superior. Incluso, recientemente mediante un análisis de discursos hemos revisado los planes estratégicos de algunas universidades para identificar el tipo de beneficios que intentan alcanzar las instituciones de educación superior.
Sin embargo, siempre han existido posiciones intermedias que consideran a la educación superior como un bien mixto o semi público, en cuanto a los beneficios tanto personales como sociales que aporta, y además un bien preferente, es decir aquellos en los que es difícil valorar su beneficios en el largo plazo, mejoran la distribución del bienestar y en los cuales no es deseable la exclusión en cuanto a su consumo.
Así, surge en todo este debate las referencias a los sistemas de financiamiento de la educación superior y los sistemas de becas y ayudas a los estudiantes, especialmente respecto al papel que debe cumplir el Estado en el financiamiento de las universidades y cuanto es lo que deben pagar los estudiantes por sus estudios universitarios.
En mi personal opinión, las universidades deben ser públicas y financiadas por el Estado en consecuencia, donde los estudiantes sólo paguen una tasas mínimas de carácter administrativo pero no el coste de los créditos de cada plan de estudios. Una vez egresados e insertos en el mundo laboral, los profesionales ya titulados deben comenzar a pagar de sus ingresos laborales la financiación recibida en sus años de estudiantes, reajustada a los valores según el IPC.
Una matización importante sería que este mecanismo sólo puede ser aplicable para los créditos o asignaturas cursados en primera oportunidad, los alumnos repetidores deben pagar incrementalmente los costes si deben tomar una asignatura dos o más veces, por lo que el modelo que se aplicará en España me parece en ese sentido acertado.
Otra cuestión es analizar porque los alumnos repiten, especialmente cuando se debe en gran medida al trabajo que puedan realizar los profesores universitarios, respecto de lo cual también debieran plantearse medidas para los profesores con altas tasas de reprobación en sus cursos, lo que en mi personal opinión es un indicador claro de un mal trabajo por su parte.


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