martes, 29 de junio de 2010

Si el norte fuera el sur, o como la Unión Europea si pretende fomentar la I+D+i.

El último año ha sido especialmente duro en materia de crisis económica para Europa, con países prácticamente al borde del abismo como Grecia, mientras que varios otros como España hacen fila resistiendo estóicamente las peores cifras de desempleo y déficit público de las últimas décadas.
En ese contexto, la Investigación, Desarrollo e innovación (I+D+i) se ha puesto primera en la lista de los recortes presupuestarios que países como España e Inglaterra pretenden introducir para equilibrar sus déficits fiscales, de los cuales hemos hablado anteriormente en este blog.
De acuerdo a lo que informa hoy la edición online del Norte de Castilla en Valladolid, resulta ser que la Unión Europea (UE) pretende ir en una dirección totalmente contraria a lo que han propuesto dichos países, dando un fuerte impulso a la I+D+i en desmedro de la financiación de proyectos de infraestructura, para lo cual redefinirá las prioridades de los Fondos Estructurales, o como indica el citado periódico "dejarán de pagar asfalto" para describir este cambio en las prioridades.
Así, la política del tijeretazo en contra de la I+D+i o en cuanto al financiamiento de la Educación Superior implementadas por los gobiernos de España y Reino Unido paraciera ir totalmente en contra de lo planteado por el Director de la Política Europea de la Comisión, recortes que no sólo han generado protestas y críticas de los científicos, universidades y oposición política, sino que además han encontrado una respuesta totalmente diferente en países como EE.UU. o Alemania, donde se ha apostado por la línea que pretende la UE para potenciar la ciencia y la tecnología como camino para salir de la crisis.
De esta manera, el futuro inmediato de la UE pareciera encaminarse hacia una decidida apuesto por la economía del conocimiento y no la del ladrillo lo cual debiera llamar a la reflexión a las autoridades de este país respecto de los ajustes y recortes que están realizando al presupuesto público, para que no tengan que enmendarse o retractarse de decisiones que de por si parecen erróneas.
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domingo, 27 de junio de 2010

Historia de la Universidad: la universidad medieval.

El objeto de estudio de mi tesis doctoral es la universidad y su relación con la sociedad, desde la perspectiva de la responsabilidad social que le cabe a las universidades respecto de las necesidades y problemáticas sociales. En ese contexto, resulta importante conocer parte de la historia de esta institución, considerando como punto de partida a la universidad medieval.
Un aspecto importante de analizar en el estudio de la universidad medieval son las causas o factores que marcan los orígenes de estas instituciones, los que difieren entre los historiadores y expertos respecto de la mayor influencia de razones religiosas, laicas, políticas, sociales, culturales, artísticas o económicas como determinantes en su creación (Neave, 2001; García, 2003; Borrero, 2008).
No obstante, pareciera existir algún grado de consenso en que una de las primeras piedras fundacionales de las universidades serían las “escuelas catedralicias , monásticas o episcopales” (Tamayo, 1987; Rüegg, 1994; Iyanga, 2000; García, 2003; Borrero, 2008; García de Cortázar & Sesma, 2008; Bermejo, 2009), como expresión de la necesaria aparición y desarrollo de una institución que fuera capaz de fomentar el desarrollo y transmisión del conocimiento en dicha época y que a la vez, se transforma en una de las raíces del concepto de Corporación, en este caso de maestros y aprendices.
De forma más categórica, Iyanga (2000:33) señala respecto del origen de las universidades medievales que “se debió a la imperiosa necesidad de dar una formación adecuada a juristas, maestros y clérigos, que pululaban en las administraciones cada vez más complejas de la Iglesia y el Estado”, situación que también es compartida por otros investigadores (Tamayo, 1987; García, 1994; Rüegg, 1994; Valdeón, 1994; Neave, 2001; Altbach, 2008) ratificando con ello la fuerte influencia que tuvieron en el inicio de las universidades las figuras del Papa y el rey en la época medieval , aludiendo en este caso a razones de tipo político y administrativo como las causas por las cuales se originaron las universidades.
Es evidente que la influencia de la Iglesia y la Monarquía son determinantes en el desarrollo histórico de las universidades (García, 1994; Nardi, 1994; Rüegg, 1994; Giner de los Ríos, 2001; Bermejo, 2009; De Paula, 2009) tanto en la Edad Media como en las etapas posteriores de su desarrollo histórico y que por lo tanto, también marca el origen de la importancia que tiene para las universidades el adecuado establecimiento de relaciones con la sociedad en la cual se encuentran insertas, como un aspecto clave de su desarrollo y preservación hasta nuestro días.
Sin embargo, otra de las razones que avala el surgimiento de las universidades medievales según Tamayo (1987:34), más allá de la influencia eclesiástica o señorial, es la demanda de las personas particulares por el acceso a los estudios del derecho específicamente en el caso de la Universidad de Bolonia, señalando que “hacia el año 1.150 había de diez a trece mil estudiantes de derecho en Bolonia”, situación que fue beneficiada porque según el autor las universidades en Italia funcionaron por largos años sin la supervisión de las autoridades eclesiásticas, lo que de alguna manera favoreció el desarrollo de la universidad en esta parte de Europa.
Con estos antecedentes, podemos afirmar que los orígenes de la universidad medieval se encuentran relacionados con dos grandes formas de expresión en aquella época: la asociación sólo de estudiantes (universitas scholarium) como en el caso de la Universidad de Bolonia como condición suficiente para dar forma a la universidad, o como en el caso de la Universidad de París donde existió una asociación o comunidad de profesores y estudiantes [universitas magistrorum] (Latorre, 1964; Mondolfo, 1966; Lobkowicz, 1987; Tamayo, 1987; Gieysztor, 1994; Rüegg, 1994; García, 2003; Moles, 2006; Borrero, 2008; García de Cortázar & Sesma, 2008).
Este concepto de “asociación” es muy importante para comprender el sentido o acepción otorgada a la palabra universidad en la Edad Media como una corporación intelectual, por lo que de acuerdo con García de Cortázar & Sesma (2008:238) “se trataba de una traducción del movimiento corporativo artesanal de las ciudades a la esfera del trabajo intelectual. Como aquél había maestros y aprendices”, lo que nos aporta importantes trazas del origen de las instituciones de educación superior en la época medieval.
En los modelos de París y Bolonia se encuentra la esencia del significado de la universidad en la Edad Media especialmente en sus comienzos, no como universalidad del saber sino en el sentido de una corporación de personas reunidas en torno a un mismo fin (Latorre, 1964; Mondolfo, 1966; Hutchins, 1968; Muñoz, 2007; García de Cortázar & Sesma, 2008) integrada por maestros y estudiantes que en atención a cada uno de los modelos antes señalados le corresponden roles, funciones y jerarquías dentro de la corporación, lo que sin dudas justifica de manera importante el considerar al gobierno universitario como una importante variable de análisis del desarrollo de la universidad medieval, en este caso en el ámbito interno.
Sin embargo, Latorre (1964) matiza el sentido corporativo de la universidad en la Edad Media atribuyendo esta connotación al nacimiento de la burguesía en esta época, la cual surge como resultado del movimiento social que impulsa esta nueva clase social que posiciona al burgués como una nueva alternativa al noble, el religioso o el campesino, donde el carácter o espíritu asociativo con el cual la clase burguesa desarrolla el comercio y la artesanía permitirá la aparición de los municipios, los gremios y las universidades.

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domingo, 20 de junio de 2010

Reforma al sistema universitario chileno: universidades estatales versus las privadas.

Para nadie es un misterio que la educación superior en Chile necesita una reforma importante y profunda, situación que ya fuera demandada por la OCDE el año pasado cuando se dieron a conocer los resultados de su informe sobre el sistema universitario chileno, a lo que además se suman los reiterados planteamientos del Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH) acerca de la necesidad de que el Estado proporcione más apoyo a sus universidades. Anteriormente también en este blog hemos analizado algunos aspectos que a nuestro juicio resultan importantes de analizar para mejorar la educación superior chilena.
En este contexto, el diario La Tercera publica hoy una entrevista al nuevo Jefe de la División de Educación Superior (DIVESUP) del Ministerio de Educación Sr. Juan José Ugarte, en donde plantea que el actual Gobierno pretende impulsar una serie de reformas para fortalecer el sistema universitario chileno, sustentando sus propuestas básicamente en el Informe de la OCDE.
Uno de los objetivos de estas reformas es crear una nueva institucionalidad que básicamente reúne a las universidades públicas y privadas en un ente que se dedique a discutir y reflexionar sobre las políticas de educación superior referidas entre otros temas a la calidad de las universidades o el sistema de ingreso de nuevos estudiantes.
Esta modificación intenta resolver la antigua pugna entre el CRUCH y las universidades privadas, que desde la última reforma al sistema universitario en 1981 han presionado por tener mayor influencia y protagonismo en las decisiones que se toman en Chile respecto del sistema de educación superior, especialmente en lo que se refiere al sistema de selección e ingreso de los estudiantes y el financiamiento universitario.
No pareciéndome mal la diversidad de opiniones que permitan enriquecer el sistema universitario chileno y la políticas que deben implementarse en esa dirección, en este primer objetivo de la reforma del Gobierno existe un tema de fondo importante en cuanto a la institucionalidad: el respaldo decidido del Estado a sus universidades mediante el desarrollo de una política pública específica que las fortalezca y ubique en un sitial de excelencia. La propuesta del Gobierno en ese aspecto es ambigua y pareciera ir en la dirección contraria.
El otro gran objetivo inmediato de la reforma que pretende impulsar el Gobierno se relaciona con el financiamiento universitario a través de fondos concursables, algo que ya ocurre en la actualidad pero que mediante esta iniciativa se pretende consolidar y profundizar aún más.
De acuerdo con el nuevo Jefe de la DIVESUP actualmente las universidades chilenas reciben aportes directos del Estado equivalente al 32% de sus presupuestos y sólo un 19% mediante fondos concursables, situación que se pretende revertir, pero que deja a la luz el hecho de que el 49% restante del financiamiento de las universidades chilenas proviene de los propios estudiantes mediante el pago de aranceles o tasas académicas, algo impensable en los países de la OCDE de la zona europea por ejemplo en donde las universidades tienen la condición de servicio público, por lo que su financiamiento proviene en mayor medida de aportes directos del Estado y en muy baja proporción en relación con el pago de aranceles o tasas académicas.
La guinda del pastel la proporcionaría la modificación al sistema de becas y créditos, en donde básicamente la idea es entregar directamente los beneficios a los alumnos y no a las instituciones independiente de la universidad donde estudien, lo que les permitirá moverse de una institución a otra si lo desean. No me puede imaginar el asedio publicitario hacia los chicos que egresan de la enseñanza media y pretende ingresar a la universidad, ofreciéndoles todo tipo de regalías y beneficios para capturar ese "subsidio portable" como lo denomina el sr. Ugarte.
Además, se pretende priorizar las becas para los alumnos de escasos recursos o que estudien en carreras de alta rentabilidad social, mientras que los créditos serán destinados para los estudiantes de clase media o que estudian en carreras de alta rentabilidad privada.
No se señala con claridad en la entrevista como se medirán esas rentabilidades, aunque existen algunas investigaciones al respecto como la matriz de beneficios de la educación superior aportada por el Institute for Higher Education Policiy, y respecto de la cual hemos realizado algunos análisis sobre el concepto de responsabilidad social universitaria en la declaración de misión y visión de las universidades de la macro zona norte.
De esta manera, esperemos que los próximos meses se desarrolle un amplio debate en Chile en relación con esta Reforma por el bien de la educación superior del país, sin egoísmos ni intereses corporativos que suelen aflorar en este tipo de procesos.
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