jueves, 17 de junio de 2010

Las universidades y los estudiantes británicos deberán ayudar más a los contribuyentes.

Los últimos días en Europa han estado marcados en la prensa por las noticias acerca de los problemas de financiamiento a las universidades europeas, cuando por ejemplo la semana pasada reseñábamos en este blog los problemas de la Complutense para pagar las nóminas de sus empleados, a lo que se agregan otras medidas tomadas por la Rectoría de dicha universidad como el arriendo de alguno de sus inmuebles para reducir el déficit de 15 millones de euros.
En esa línea, de acuerdo con The Guardian los que se tendrán que apretar el cinturón no sólo serán las universidades británicas que sufrirán un recorte de 200 millones de libras, sino que de acuerdo con el mencionado periódico el Gobierno británico pretende además que los contribuyentes aporten menos de sus impuestos a las universidades, y sean los estudiantes los que paguen más por sus estudios universitarios para aliviar la carga tributaria de los británicos.
De esta forma, comienza a hacerse realidad una de las más temidas amenazas de los efectos de la crisis económica mundial, que entre otras cosas ha obligado a la mayoría de los Gobiernos europeos a la aplicación de fuertes recortes presupuestarios para reducir el déficit público, lo que incluye en el caso de los países británicos además del tijeretazo al presupuesto universitario la idea de que se suban las tasas que deben pagar los estudiantes por sus carreras universitarias.
En concreto, lo que se pretende es reducir el gasto en subvenciones para los estudiantes y transformarlas en préstamos que éstos deberán pagar posteriormente cuando terminen sus estudios universitarios y comiencen a trabajar, lo cual además permitirá al Gobierno Británico recaudar intereses por los préstamos concedidos a cada estudiante con tasas de interés acorde con la inflación.
Quizá lo que más llama la atención de todas estas medidas sea la pasividad con la que están reaccionando los sistemas universitarios afectados, donde no se observan grandes señales de movilizaciones o protestas que de alguna manera intenten alzar la voz para reclamar masivamente en contra de estas medidas, que afectan seriamente las posibilidades de desarrollo y crecimiento de los países y de sus habitantes.

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sábado, 12 de junio de 2010

Esperando a Perelman.

No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague, dice el refrán popular que nos permite introducir la historia de Grigori Perelman, un matemático ruso que ha dado que hablar en el mundo de la ciencia en los últimos años y también en la prensa en las últimas semanas, por su curiosa decisión de no asistir a la ceremonia de entrega de su premio de un millón de dólares obtenido por resolver la conjetura de Poincaré luego de ocho años de trabajo, un problema topológico sobre la esfera tridimensional.
De esta manera, Perelman había resuelto uno de los siete problemas matemáticos del milenio sin solución seleccionados por el Instituto Clay, para los cuáles existe un premio en dinero a entregar a los matemáticos que logren alcanzar una solución válida.
A pesar de que se pensaba que el premio despreciado por Perelman sería donado a una entidad de beneficencia, de acuerdo a lo que informa hoy El País el mencionado Instituto ha desmentido tal posibilidad y ha señalado que esperará "lo que haga falta" a Perelman para que retire su premio.
El historial del científico ruso en este aspecto no deja indiferente a nadie, ya que hace algunos años tampoco asistió a la ceremonia de entrega de la medalla Fields, algo así como el premio nobel para los matemáticos menores de cuarenta años, que también le fue concedida a Perelman por la solución de la conjetura de Poincaré en 2002 y que además le entrega 782 mil euros.
Pero el rechazo del premio no fue lo único que le dió notoriedad mediática, ya que también fue protagonista de algunos artículos de periódicos porque Perelman publicó los resultados de su trabajo en Internet y no mediante una publicación especializada más convencional, algo que tendría bastante sentido ya que su trabajo de demostración tiene 473 páginas.
De esta manera, la actitud de Grigori Perelman pone en entredicho uno de los postulados de la sociología de la ciencia desarrollados por Robert K. Merton, que identifica al reconocimiento honorífico de la comunidad científica como una de las normas institucionales de la ciencia, como un testimonio socialmente convalidado de que el investigador ha desarrollado su carrera como científico acorde con dichas normas, algo que Perelman se ha encargado de contradecir reiteradamente.
Sin lugar a dudas que la historia de este matemático es fascinante, no sólo por su brillantez como científico matemático, sino por una parte por su excentricidad, ya que entre otras cosas asegura poder probar matemáticamente la existencia de Dios, pero su extravagancia (si se puede calificar de esa manera su decisión de no retirar estos premios) especialmente en los actuales tiempos de crisis económica es digna de reconocimiento, y porque además es sabido que Perelman vive en las afueras de San Petersburgo con su madre de forma bastante humilde y sin mayores comodidades.
Pero por otra parte, resulta absolutamente destacable pensar que alguien tan inteligente y destacado en el mundo científico pudiera estar dando una lección de altruismo y desinterés por los aspectos económicos, actitud que probablemente es inimaginable para mucha gente por estos días, un genio o un loco..... el debate seguirá abierto.



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jueves, 10 de junio de 2010

La Universidad Complutense con problemas para pagar las nóminas.

La actual crisis económica continúa causando estragos en España y ahora toca el turno a las universidades públicas, específicamente la Universidad Complutense de Madrid, que cual efecto dominó comienzan a sentir sus efectos debido a la falta de ingresos desde el Gobierno de la Comunidad madrileña y dado que los ingresos propios vía por pago de tasas por concepto de matrícula de los estudiantes no se realizan hasta el mes de Septiembre.
De acuerdo a lo que informa hoy El País, los reiterados recortes presupuestarios han obligado al Rector de la Completense al no pago temporal de la seguridad social y de hacienda de la nómina de sus más de 10 mil empleados entre docentes, investigadores y PAS, a lo que se suma un plan de contingencias para reducir gastos en lo que resta del 2010.
El mencionado plan de ahorro considera entre otras medidas la reducción de algunos cargos de altos directivos, no pago de horas extraordinarias o el no pago de las conferencias a los profesores de la universidad entre otras medidas. Por ahora se descarta la realización de despidos para reducir personal.
La situación que vive actualmente la Complutense también ha afectado en los úlltimos meses a las universidades gallegas y de la Comunidad valenciana como señaláramos en su oportunidad en este blog, hechos que demuestran la fuerte dependencia económica de las universidades públicas españolas de los recursos provenientes de las Comunidades y Gobiernos Regionales, lo que a lo menos pone en entredicho su autonomía financiera.
La reflexión que cabe ante estos acontecimientos pasa fundamentalmente por reconocer que la ciencia, la investigación y la educación superior no son prioridades ni del Gobierno nacional ni el de muchas Comunidades Autónomas, que ven en estos sectores una de sus primeras prioridades para aplicar los recortes presupuestarios, algo que de mantenerse puede no sólo derivarse en una crisis del sistema universitario y de investigación, sino que obligará a las universidades a priorizar sus menguantes recursos y esfuerzos para priorizar actividades que les generen ingresos que les permitan autofinanciar sus presupuestos, que es casi el caldo de cultivo perfecto para que se comience a pensar en la subida de tasas académicas a los estudiantes.
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