lunes, 31 de mayo de 2010

Universidad de padres para que los niños sepan ser felices.

De esta forma titula un artículo el diario ABC en el que da cuenta de este proyecto innovador, que busca ofrecer una alternativa online a los padres para apoyarles en el complejo proceso de proporcionar valores a los niños, especialmente en una sociedad tan compleja y cada vez más desintengrada como en la que actualmente vivimos, en donde la familia como imagen social más tradicional ha sufrido importantes cambios en los últimos años, expresada en cuestiones tales como la redefinición del trabajo doméstico, la conciliación trabajo y familia, o el desarrollo de nuevos modelos familiares.
El proyecto de universidad de padres, se desarrolla en base a un modelo pedagógico denominado "Educación para el talento" y es impulsado por el filósofo y escritor José Antonio Marina como una forma de apoyar el desarrollo intelectual, afectivo y moral de los niños, proporcionando a los padres las herramientas necesarias para apoyar la educación de sus hijos en dichos ámbitos.
Así, la Universidad de Padres se declara como una Fundación sin fines de lucro que pretende poner a disposición de los padres y madres los conocimientos e información necesaria para que puedan educar a sus hijos, para lo cual desarrolla cursos online de 10 meses de duración distribuyendo a los alumnos en función de la edad de los hijos.
Actualmente, esta Fundación se encuentra en proceso de matrícula para curso 2010/2011 y cada curso tiene un costo de 100 euros, para lo cual los interesados deben registrarse primeramente en el sitio web de la universidad, y los interesados pueden acceder en el sitio a un demo del campus virtual una vez registrados.
Las iniciativas que buscan apoyar online a los padres en el proceso de educar a sus hijos también tiene otras formas de expresión, como por ejemplo las iniciativas que promueven la educación de los menores en casa por sus propios padres, como el caso de la propuesta de "colegio virtual" que desarrolla el sitio chileno Yo Aprendo, que asesora a las familias en la creación de un hogar-escuela.
De esta manera, la formación, la educación y la familia se funden en un triángulo clave para el asentamiento de bases más sólidas para el desarrollo presente y futuro de la sociedad, en donde nuestros hijos jugarán un papel fundamental.


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sábado, 29 de mayo de 2010

La culpa de todo lo tienen los ranking universitarios: ¿el vaso medio lleno o medio vacío?

El diario El País publica hoy un artículo de la Rectora de la Universidad Autónoma de Barcelona Ana Ripoll Aracil, respecto de la importancia para las universidades españolas de preocuparse por los rankings internacionales de las universidades.
En el mencionado artículo, su autora además de "echarles un poco de tierra" a la importancia de los rankings internacionales, afirma que las universidades españolas no se encuentran bien posicionados en ellos, especialmente si se compara con las escuelas de negocios españolas que si figuran bien ubicadas en sus rankings.
Además destaca los aspectos positivos del sistema universitario español, que básicamente se resumen en: (1) creación de universidades por todo el territorio español, favoreciendo que los estudiantes estudien cerca de casa para hacer frente a un sistema de becas deficiente; y (2) democratizar la educación superior en España.
Sin embargo, la aludida Rectora deja un par de perlas en su artículo que merecen la pena comentar, expresadas en recetas para mejorar la competitividad internacional de las universidades españolas y por ende su ubicación en los rankings menospreciados anteriormente por ella misma: (1) concentrar el talento en la universidades con buena conexión con el entorno económico y social; y (2) otorgar financiación adecuada a las universidades que ya despuntan en España.
De esta manera, respecto de los rankings internacionales a los cuales apunta la aludida Rectora sólo puede comentar una cosa: "las mejores universidades siempre repiten en los diferentes rankings, del tipo que sean éstos y tomen en consideración las variables que sean siempre están las mismas", por algo será.
En cuanto a las propuestas que se realizan en este artículo para mejorar la competitividad del sistema universitario español, inmediatamente me viene a la mente algo que aprendí preparando mi Trabajo de Investigación Tutelado (TRIT), "el efecto Mateo" propuesto por el sociólogo Robert K. Merton, aplicado en el ámbito de la investigación científica basado en el discípulo de Jesucristo quien fuera recaudador y que manifestaba que “al rico se le dará y al pobre se le quitará aun más”, para describir mediante esta analogía lo relacionado con la acumulación de reconocimientos por las contribuciones científicas por parte de los investigadores de mayor reputación y trayectoria, pero aplicado ahora a las universidades más destacadas a las cuales segín Ripoll debieran tener prioridad de financiamiento para mejorar su competitividad internacional, en desmedro del resto.
De concretarse tales propuestas, probablemente una de las cuestiones que de inmediato se verían afectadas es justamente la democratización de la eduacación superior a la cual la propia Rectora alude, dado que existirán unas pocas universidades de primera, muy competitivas a las que sólo algunos podrán asistir, mientras que la inmensa mayoría tendrá que conformarse con lo que deja la ola.
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lunes, 24 de mayo de 2010

La responsabilidad social desde la perspectiva de Milton Friedman.

En anteriores entradas hemos analizado algunos aspectos relevantes de la historia de la responsabilidad social, relacionados con la Filantropía o los aportes de Howard Bowen como el padre de la responsabilidad social empresarial, como un necesario paso previo relevante en nuestra tarea de analizar y sistematizar un concepto de responsabilidad social universitaria bien sustentado teóricamente, dada la innegable influencia y conexión entre ambos enfoques.
Así, resulta relevante analizar los planteamientos de Milton Friedman, un reconocido economista liberal y Premio Nobel de Economía en 1976, quien hace casi cuatro décadas se refirió a la responsabilidad social en uno de sus artículos publicado en 1970 en el New York Times.
En concreto, Friedman (1970) señala que la “única” responsabilidad social de los gerentes es aumentar al máximo las utilidades obtenidas por la empresa para sus accionistas, destacando además que el comportamiento socialmente responsable es más propio de las personas que de las organizaciones. Es tal el impacto que tienen los planteamientos de Friedman en relación con el debate acerca de la responsabilidad social, que Carroll (1979) lo identifica como el punto de partida de esta discusión conceptual, especialmente respecto de su capacidad de revolucionar los cimientos de la economía de libre mercado en los EE.UU., mientras que Lee (2008) reconoce sus postulados como la objeción más prominente contra la responsabilidad social.
Sin embargo, esta postura dogmática desarrollada por Friedman respecto de la responsabilidad social le ha generado diversas críticas (Mulligan, 1986; Litzinger & Schaefer, 1987; Bowie, 1991; Grant, 1991; Frederick, 1994; Lee & McKenzie, 1994; Lozano, 1999; Ostas, 2001; McAleer, 2003; Gallagher, 2005; Torres, 2006; Cosans, 2009) debido a que se consideran demasiado superficiales y en ocasiones contradictorios los argumentos planteados por este autor, especialmente en cuanto a que las empresas sólo operan en términos económicos, a lo que Kliksberg (2009) al analizar los planteamientos de Milton Friedman les denomina como “la empresa narcisista”.
A pesar de ello, no todas son críticas para los planteamientos de Friedman y por ejemplo Porter & Kramer (2003) al analizar “la oscuridad” que rodea a la filantropía empresarial destacan que él fue el primero en referirse con claridad y precisión a este tema, destacando como aporte el que señalara abiertamente que las contribuciones benéficas debían realizarlas las personas, ya sea accionistas, empleados, gerentes, y no la organización. Otros autores (Drucker, 1984; Coelho et al, 2003) hacen una importante defensa y reconocimiento al aporte de la perspectiva fiduciaria desarrollada por Milton Friedman, en la cual los gerentes de las empresas tienen el deber de cuidar las ganancias de los accionistas de sus corporaciones.
A su vez, Bowie (1991) se refiere a los planteamientos de Friedman como una postura neoclásica, que argumenta que las organizaciones empresariales no poseen los recursos suficientes para solucionar las problemáticas sociales, señalando que una empresa que trata de lograr esto es una “Madre Teresa Institucional” y que la presión competitiva del resto de las organizaciones empresariales hará imposible tal situación, aún cuando deben desarrollar su quehacer cuidando no provocar perjuicios mediante el respeto a un mínimo moral, así como los derechos individuales y la justicia.
De esta manera, Friedman a pesar de considerar que el análisis del concepto de responsabilidad social se destaca por su “soltura y análisis poco riguroso”, señala que un primer paso para clarificar la doctrina de la responsabilidad social pasa por preguntarse ¿quién tiene la responsabilidad?, lo que en opinión de Friedman no puede recaer en la empresa sino en las personas, aun cuando reitera que los ejecutivos tienen por principal responsabilidad el gestionar a la empresa de conformidad con los deseos de sus empleadores, pero ese mismo ejecutivo a nivel personal tiene todo el derecho y la libertad de asumir las responsabilidades que desee, acorde con su conciencia, sentimientos o valores.
Asimismo, Milton Friedman en su análisis concentra a nivel individual todo tipo de posibilidades para que las personas puedan comprometerse con acciones relacionadas con la responsabilidad social en las cuales decidan invertir sus propios recursos, aclarando de manera categórica que no se puede pretender en el caso de los gerentes de las organizaciones que realicen acciones de responsabilidad social con los recursos de otros actores, especialmente de los accionistas o dueños de la empresa, ya que al actuar en el plano individual el gerente actúa como principal y no como agente al servicio de los intereses de los dueños de la empresa.






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