lunes, 24 de mayo de 2010

La responsabilidad social desde la perspectiva de Milton Friedman.

En anteriores entradas hemos analizado algunos aspectos relevantes de la historia de la responsabilidad social, relacionados con la Filantropía o los aportes de Howard Bowen como el padre de la responsabilidad social empresarial, como un necesario paso previo relevante en nuestra tarea de analizar y sistematizar un concepto de responsabilidad social universitaria bien sustentado teóricamente, dada la innegable influencia y conexión entre ambos enfoques.
Así, resulta relevante analizar los planteamientos de Milton Friedman, un reconocido economista liberal y Premio Nobel de Economía en 1976, quien hace casi cuatro décadas se refirió a la responsabilidad social en uno de sus artículos publicado en 1970 en el New York Times.
En concreto, Friedman (1970) señala que la “única” responsabilidad social de los gerentes es aumentar al máximo las utilidades obtenidas por la empresa para sus accionistas, destacando además que el comportamiento socialmente responsable es más propio de las personas que de las organizaciones. Es tal el impacto que tienen los planteamientos de Friedman en relación con el debate acerca de la responsabilidad social, que Carroll (1979) lo identifica como el punto de partida de esta discusión conceptual, especialmente respecto de su capacidad de revolucionar los cimientos de la economía de libre mercado en los EE.UU., mientras que Lee (2008) reconoce sus postulados como la objeción más prominente contra la responsabilidad social.
Sin embargo, esta postura dogmática desarrollada por Friedman respecto de la responsabilidad social le ha generado diversas críticas (Mulligan, 1986; Litzinger & Schaefer, 1987; Bowie, 1991; Grant, 1991; Frederick, 1994; Lee & McKenzie, 1994; Lozano, 1999; Ostas, 2001; McAleer, 2003; Gallagher, 2005; Torres, 2006; Cosans, 2009) debido a que se consideran demasiado superficiales y en ocasiones contradictorios los argumentos planteados por este autor, especialmente en cuanto a que las empresas sólo operan en términos económicos, a lo que Kliksberg (2009) al analizar los planteamientos de Milton Friedman les denomina como “la empresa narcisista”.
A pesar de ello, no todas son críticas para los planteamientos de Friedman y por ejemplo Porter & Kramer (2003) al analizar “la oscuridad” que rodea a la filantropía empresarial destacan que él fue el primero en referirse con claridad y precisión a este tema, destacando como aporte el que señalara abiertamente que las contribuciones benéficas debían realizarlas las personas, ya sea accionistas, empleados, gerentes, y no la organización. Otros autores (Drucker, 1984; Coelho et al, 2003) hacen una importante defensa y reconocimiento al aporte de la perspectiva fiduciaria desarrollada por Milton Friedman, en la cual los gerentes de las empresas tienen el deber de cuidar las ganancias de los accionistas de sus corporaciones.
A su vez, Bowie (1991) se refiere a los planteamientos de Friedman como una postura neoclásica, que argumenta que las organizaciones empresariales no poseen los recursos suficientes para solucionar las problemáticas sociales, señalando que una empresa que trata de lograr esto es una “Madre Teresa Institucional” y que la presión competitiva del resto de las organizaciones empresariales hará imposible tal situación, aún cuando deben desarrollar su quehacer cuidando no provocar perjuicios mediante el respeto a un mínimo moral, así como los derechos individuales y la justicia.
De esta manera, Friedman a pesar de considerar que el análisis del concepto de responsabilidad social se destaca por su “soltura y análisis poco riguroso”, señala que un primer paso para clarificar la doctrina de la responsabilidad social pasa por preguntarse ¿quién tiene la responsabilidad?, lo que en opinión de Friedman no puede recaer en la empresa sino en las personas, aun cuando reitera que los ejecutivos tienen por principal responsabilidad el gestionar a la empresa de conformidad con los deseos de sus empleadores, pero ese mismo ejecutivo a nivel personal tiene todo el derecho y la libertad de asumir las responsabilidades que desee, acorde con su conciencia, sentimientos o valores.
Asimismo, Milton Friedman en su análisis concentra a nivel individual todo tipo de posibilidades para que las personas puedan comprometerse con acciones relacionadas con la responsabilidad social en las cuales decidan invertir sus propios recursos, aclarando de manera categórica que no se puede pretender en el caso de los gerentes de las organizaciones que realicen acciones de responsabilidad social con los recursos de otros actores, especialmente de los accionistas o dueños de la empresa, ya que al actuar en el plano individual el gerente actúa como principal y no como agente al servicio de los intereses de los dueños de la empresa.






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sábado, 22 de mayo de 2010

Huelga de estudiantes en la Universidad de Puerto Rico: la globalización del tijeretazo a la educación superior.

El New York Times dedicaba un artículo hace un par de días para dar cuenta del movimiento estudiantil que mantiene tomada desde hace un mes la Universidad de Puerto Rico compuesta por 11 campus y más de 62 mil estudiantes, que está teniendo diversos efectos académicos, sociales y políticos en dicho país.
La protesta estudiantil se debe a los importantes recortes presupuestarios que dicha institución de educación superior ha sufrido debido a la disminución de los recursos entregados por el Estado, y que le ha llevado a efectuar numerosas disminuciones en gastos considerados importantes no sólo por los estudiantes sino también por los funcionarios, y que de acuerdo a los voceros de este movimiento afectará especialmente a los estudiantes con menos recursos, catalogando el tijeretazo como una discriminación y marginación social razón por lo cual mantienen activa la huelga.
Además, los dirigentes del movimiento estudiantil también denunciaron que la policía el fin de semana pasado impidió que se ingresaran provisiones, comida y agua como una medida de presión para que se deponga la toma de la universidad por parte de los estudiantes.
De esta manera, los tijeretazos a los presupuestos relacionados con la ciencia y la educación superior en España y Reino Unido que hemos reseñados en anteriores entradas en este blog, se han extendido al sistema norteamericano al cual pertenece la Universidad de Puerto Rico, en una nueva expresión de los efectos de la crisis financiera y económica que nos ha afectado en los últimos dos años, y que actualmente mantiene a los Estados de todo el mundo "quebrándose la cabeza" para efectuar cuantiosos recortes a los presupuestos públicos.
Uno de mis grandes temores en relación con estos recortes presupuestarios tan drásticos y dramáticos que se avisoran en el horizonte en muchas partes del mundo, especialmente en los países mediterráneos de Europa, es que se aceleren a nivel mundial los procesos de privatización de la educación superior, un fantasma que hace rato ronda en el sistema universitario mundial.
Sin embargo, los movimientos estudiantiles en la universidad han sido un factor clave en su desarrollo histórico desde la época medieval hasta nuestros días, siendo especialmente importante en la era actual de los sistemas universitarios el movimiento estudiantil de 1968, especialmente en México que con sus imágenes y testimonios de la impactante inhumanidad con el que fue desarticulado por el Gobierno mexicano de la época, fueron la punta de lanza que provocaron importantes cambios en la educación superior a nivel mundial.
Por ello mi simpatía y deseos de éxito en la consecución de sus demandas al movimiento estudiantil puertorriqueño, les dejo una de mis canciones favoritas de su paisano Calle 13.



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jueves, 20 de mayo de 2010

Las universidades británicas evalúan ingresar al mercado de valores.

¿Se imagina usted un IBEX-University donde la bolsa cotiza los rendimientos financieros de las principales universidades españolas?. Seguramente no, pero en algo muy parecido están pensando un grupo de universidades británicas para resolver sus problemas de financiamiento, ante la cada vez más creciente disminución de los aportes del Estado a dichas instituciones, según da cuenta hoy The Guardian.
En términos generales, la idea es que las universidades pertenecientes al Grupo Russell que integran las universidades británicas de elite tales como Oxford y Cambridge, mediante la emisión de bonos obtengan en los mercados financieros una gran cantidad de millones de libras para poder costear los cada vez más crecientes presupuestos institucionales y cubrir los abultados déficit que poseen acutalmente para poder seguir funcionando.
De esta forma, la idea es racudar dinero por anticipado para las universidades sin poner más presión sobre las alicaídas finanzas del gobierno británico, obteniendo los recursos a través de préstamos de muy largo plazo (30 a 50 años) con tasas de interés que rondarían el 6% y que serían respaldados con la emisión de bonos que se cotizarían en los mercados financieros "evaluando la calidad y reputación" de cada universidad, imitando de esta manera lo que ya sucede con algunas de las más prestigiosas universidades norteamericanas tales como Harvard y Princeton, según plantea el artículo.
De acuerdo con la misma fuente, los bonos emitidos en razón a dichos préstamos podrían ser comercializados a los propios estudiantes de cada universidad poniéndoles una presión adicional sumadas a las altas tasas y precios que los estudiantes británicos deben pagar por sus estudios.
Así vistas las cosas, vale la pena preguntarse ¿Qué sucedería si la universidad cotizara en bolsa?, algo inimaginable hasta hace algunos años pero que hoy se transforma en una idea recurrente, hecha realidad en los EE.UU. y que al parecer en Europa piensan imitar.
En lo personal, pienso que es una manifestación más de la penetración del mercado en la universidad, o sea la "mercantilización de la educación superior" que en otras latitus tiene como expresión el rápido crecimiento de las universidades privadas, el cobro de altas tasas o aranceles a los estudiantes para poder estudiar, venta de servicios universitarios, la apertura de numerosas sedes o la creación de las denominadas universidades corporativas por parte de diversas empresas multinacionales.
Asimismo, sigo creyendo en que el rol de la universidad debe reflejarse entre otras cuestiones en la consideración de la educación superior como bien público, donde el Estado proporcione los recursos necesarios para financiar los estudios de quienes poseen menos recursos y donde la misión de la universidad debiera estar relaciona con una permanente actitud crítica, reflexiva y propositiva respecto del adecuado desarrollo de la sociedad y no estar más preocupada de los rendimientos obtenidos en la bolsa.
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