jueves, 13 de mayo de 2010

El aprendizaje servicio como expresión de la responsabilidad social universitaria.

Una de las manifestaciones más claramente reconocidas del quehacer de las universidades se encuentra asociada a la docencia universitaria, razón por la cual resulta muy relevante analizar enfoques que logren vincular los procesos de formación profesional con la responsabilidad social universitaria, que permitan a la universidad desarrollar su misión institucional de manera socialmente responsable.
De esta manera, diferentes autores (Gronski & Pigg, 2000; Hervani & Helms, 2004; Boyle, 2007; Martínez, 2008; Naval, 2008; Nieves, 2008; Newman, 2008) coinciden en destacar que los procesos de formación basados en modalidades de aprendizaje servicio favorecen directamente la preparación de los estudiantes, para que se inserten en la sociedad como ciudadanos responsables y a la vez contribuyan al desarrollo sustentable de la misma en una clara expresión de beneficio mutuo, más allá de la simple adquisición de competencias profesionales para su futura inserción laboral como principal resultado de su paso por las aulas universitarias.
Según Nieves (2008:29-38), el actual contexto del quehacer universitario debe enfrentarse con culturas institucionales que proponen desarrollar la misión de la universidad basándose en diferentes modelos:

1. Tradicional: el propósito principal es la producción y transmisión de una ciencia pura exenta de intereses, aséptica, neutral y un fin en sí misma, donde el conocimiento no se vincula con el mejoramiento de la calidad de vida de la humanidad. Además, la universidad se caracteriza por la híper especialización y donde los destinatarios primarios de la producción científica son los miembros de la propia comunidad académica.
2. Mercantilizado: la universidad debido a su necesidad de autofinanciarse, se orienta a satisfacer la demanda del mercado sobre los procesos de producción y difusión del conocimiento. La venta de servicios obliga a la universidad a relegar a un rol secundario a la docencia, en beneficio de la investigación y la extensión que articulan la producción del conocimiento con las demandas provenientes del mercado bajo una lógica económica, pero sin mayor relevancia social para los sectores con mayores necesidades.
3. Integrado: se busca equilibrar las misiones universitarias de docencia, investigación y extensión a través de un modelo institucional donde confluyen aprendizaje y compromiso social y simultáneamente la excelencia académica y la responsabilidad social universitaria, donde participan estudiantes y docentes mediante iniciativas sociales que funden las tres misiones de la universidad, que permite además que ésta se sienta integrada a la comunidad donde está instalada, donde se aprende, investiga, se asocia y se resuelven las problemáticas sociales.

En este contexto, la propuesta de aprendizaje servicio se transforma en una alternativa interesante para el desarrollo de competencias y valores relacionados con la responsabilidad social, siempre en un contexto académico tal y como señala Martínez (2008:21), quien reconoce el aporte de esta modalidad de formación universitaria, la cual no debe ser confundida con la prestación de servicios voluntarios, por lo que debe tener relevancia y reconocimiento académico dentro de la formación de los estudiantes, lo que debe traducirse tanto en aprendizajes para los estudiantes así como en el mejoramiento de la calidad de vida y la inclusión social de las personas que son beneficiarias, por lo que define al aprendizaje servicio como:

“propuestas de trabajo cooperativo y/o colaborativo que, utilizando el lenguaje y los conocimientos de las disciplinas que conforman el plan docente de una titulación, desarrollan en el estudiante competencias orientadas a una mejor comprensión de la realidad social, económica, medioambiental, mediática, cultural y personal que afectan a los miembros de una comunidad, con voluntad de transformación social y contribuyendo a incrementar el bienestar de las personas y el nivel de inclusión social”.

De acuerdo con Nieves (2008) los procesos de aprendizaje servicio poseen tres rasgos fundamentales que los distinguen: (1) el protagonismo estudiantil en todas las fases del proceso; (2) desarrollo de actividades que permiten la transformación social y el co-protagonismo tanto de estudiantes como de las personas de la comunidad; y (3) vinculación intencionada de las prácticas de servicio solidario con los contenidos de aprendizaje y/o investigación incluidos en el currículum. De esta manera, nuevamente basándonos en Martínez (2008), es posible resumir en 4 los beneficios de la implementación de procesos de aprendizaje servicio en las universidades:

• Son una innovación docente que debe formar parte del modelo formativo de la Universidad porque permite a los estudiantes construir su aprendizaje en un contexto de necesidades reales del entorno, el cual intenta mejorar contribuyendo a la formación de ciudadanos más competentes.
• Facilitan el aprendizaje de competencias debido a que las propuestas de aprendizaje servicio combinan tanto los aprendizajes de contenidos como el entrenamiento necesario en contexto sociales reales.
• Permiten aprender a aprender y a emprender mediante nuevas reflexiones, sensibilidades y conocimientos que faciliten a los nuevos profesionales establecer relaciones y compromisos personales, cívicos, éticos, sociales u organizativos.
• Propician espacios para la formación en valores, de aprendizaje ético y de ciudadanía activa en ámbitos tales como los contenidos curriculares, relación entre estudiantes y profesores, formas de organización social de las tareas de aprendizaje, la cultura participativa e institucional y la implicación comunitaria del aprendizaje académico.

Así, podemos afirmar que los procesos de aprendizaje servicio se transforman en una muy buena instancia para fortalecer la implantación de la responsabilidad social en las universidades, especialmente desde la perspectiva del fortalecimiento de valores y capacidades ciudadanas y sensibilidad social en los miembros de la comunidad universitaria, así como de una mejor valoración e integración de los habitantes de la comunidad local respecto del quehacer universitario.
Sin embargo, una clave importante de estos procesos de aprendizaje servicio estará justamente en considerar a la comunidad local como un socio estratégico, y no solamente en un rol pasivo como beneficiario de los proyectos sociales desarrollados por la universidad, en donde se intente consensuar tanto los intereses académicos como las problemáticas sociales en el diseño de los proyectos de aprendizaje servicio, que permitan a la vez construir una comunidad de aprendizaje.

Leer más...

lunes, 3 de mayo de 2010

Las universidades se deciden a salir del armario.

Una de las características distintivas de las universidades como organización es su tendencia a mantener un conjunto de tradiciones por largo tiempo, muchas de ellas que provienen desde sus orígenes hace casi 900 años, situación que las transforma en organizaciones poco proclives a los cambios y que muchas veces la introducción de reformas son resistidas ferreamente por sus integrantes.
Sin embargo, tal y como señalara El País hace unos días, las universidades de EE.UU. se han decidido abiertamente "a salir del armario" en la búsqueda de reclutar alumnos de los colectivos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales para que postulen a alguna de las miles de vacantes ofrecidas por el sistema universitario norteamericano, identificándolos como un segmento importante dentro de sus estrategias de marketing e incluso mostrando su disposición para adaptar sus procesos, instalaciones, actividades académicas o a su personal para recibir estudiantes de dichos grupos.
Asimismo, se menciona a la ONG Campus Pride como una entidad que viene desarrollando desde hace casi una década un importante trabajo, en materia de tolerencia a la diversidad en cuanto orientación sexual dentro las instituciones de educación superior en los EE.UU., donde por ejemplo ponen a disposición de los internautas un buscador para identificar a las universidades que se presentan como más receptivas o "amistosas" frente a los colectivos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales que desean ingresar a una universidad.
A nivel europeo, el Instituto Europeo para la Gestión de la Diversidad se aboca a apoyar a las empresas para la implementación de estrategias que les permitan gestionar adecuadamente las diferencias de género, raza, religión, discapacidad, edad, nacionalidad o cultura, sólo como algunos ejemplos de los ámbitos en donde es importante considerar las diferencias que pueden existir entre las personas dentro de una organización, las que deben ser gestionadas con criterios de inclusión, igualdad y especialmente respeto y tolerancia.
De esta manera, la gestión de la diversidad es una temática fundamental a la hora de analizar el comportamiento socialmente responsable de las organizaciones en general, por lo que aparece como muy saludable que sean las universidades, específicamente las norteamericanas las que den un paso hacia adelante para contribuir a la tolerencia y el respeto de la diferencia dentro de sus campus, eso sí siempre y cuando efectivamente los esfuerzos realizados por dichas universidades vayan más allá del simple interés por completar una vacante únicamente, mediante estrategias de marketing que no se encuentran para nada sustentadas en políticas reales y concretas en materia de gestión de la diversidad.
Leer más...

domingo, 2 de mayo de 2010

Los orígenes de la responsabilidad social 2ª parte: Los aportes de Howard R. Bowen.

Uno de los temas que ha adquirido especial relevancia en el desarrollo del marco teórico de mi tesis doctoral, se encuentra relacionado con el análisis de los orígenes de la responsabilidad social, para intentar comprender e identificar las raíces de lo que actualmente se entiende por este difuso y debatido concepto.
En una anterior entrada, he comentado las relaciones existentes con la filantropía en los orígenes de la responsabilidad social a comienzos del siglo pasado como expresión de la relación entre los negocios y la sociedad, por lo que ahora nos abocaremos al análisis de las bases de la siguiente etapa histórica de este concepto: el rol de los hombres de negocios.
Antes de comenzar, resulta importante señalar que de acuerdo con Windsor (2001) es posible identificar una “Era Progresiva” en los orígenes del concepto de responsabilidad social, que comprende desde los planteamientos de Adam Smith hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, resumiendo en tres las posturas que planteaban las bases de la responsabilidad de las empresas frente a la sociedad en esta etapa: a) La filantropía; b) La coacción legal; y c) La conducta moral.
Sin embargo según diversos investigadores, la época en la que mayoritariamente se fijan las bases de la etapa moderna del concepto de responsabilidad social, se establece en la década del cincuenta del siglo pasado, a partir de los planteamientos de Howard R. Bowen en 1953 publicados en su libro “Social responsibilities of the businessman” (Carroll, 1979; Spencer & Butler, 1987; Wood & Cochran, 1992; Windsor, 2001; Rodríguez, 2003; Garriga & Melé, 2004; Hill & Cassill, 2004; Marens, 2004; Tencati, 2004; Secchi, 2007; Acquier & Aggeri, 2008; Lee, 2008; Maak, 2008; Marens, 2008; Sison, 2008 & 2009).
De esta manera, Bowen (1953:6) establece en su libro las primeras nociones de la relación entre la empresa y la sociedad en la cual la organización empresarial se encuentra inserta, desde la perspectiva de las decisiones que toman los hombres de negocios y los criterios y valores que utilizan para desarrollar dichos procesos, definiendo a la responsabilidad social como “las obligaciones de los empresarios para impulsar políticas corporativas para tomar decisiones o para seguir líneas de acción que son deseables en términos de los objetivos y valores de la sociedad”.
En la definición anterior, encontramos a nuestro juicio uno de los aspectos centrales del concepto de responsabilidad social de cualquier organización, no sólo de una empresa, relativo a la incorporación de aspectos o intereses sociales en las metas y resultados que la institución desea alcanzar, que se encuentren relacionados con los aportes y contribuciones que cada organización puede realizar a la solución de las problemáticas y necesidades de la sociedad.
Igualmente, Bowen (1953) señala que la doctrina de la responsabilidad social se refiere a la idea de que su aceptación voluntaria por parte de los empresarios en el largo plazo, puede repercutir en una disminución de los problemas económicos y una mayor posibilidad de alcanzar los objetivos que en este ámbito son planteados por una sociedad determinada, y donde las empresas juegan un papel preponderante en su consecución.
Un aspecto final que me interesa destacar del trabajo de Bowen, se relaciona con una serie de propuestas que permitirían aumentar la capacidad de respuesta de la gestión empresarial a los intereses sociales, muchas de la cuales medio siglo más tarde han cobrado plena realidad y vigencia:
a) Cambiar la composición de los consejos de administración, facilitando la incorporación de los puntos de vistas de otras partes interesadas además de los accionistas.
b) Una mayor representación del punto de vista social en la gestión, especialmente teniendo en cuenta que esta instancia es mucho eficaz en las decisiones de una empresa que el propio Consejo de Administración de la misma.
c) La auditoría social, realizada por expertos independientes externos que evalúan las políticas de la empresa en aspectos tales como precios, salarios, investigación y desarrollo, publicidad, relaciones públicas, humanas o con la comunidad, etc.
d) Formación de directivos, que a pesar de poseer habitualmente un alto nivel educacional, es necesario que entiendan de forma más completa sus propias funciones en la sociedad, los problemas gubernamentales, las relaciones internacionales o la naturaleza de los grandes movimientos sociales por ejemplo.
e) Una mayor publicidad de los negocios, para eliminar la habitual atmósfera de misterio y secreto que rodea a los asuntos de negocios, instaurando las bases del principio de transparencia que caracteriza el comportamiento socialmente responsable en la actualidad.
f) Desarrollo de códigos de negocios, que contienen aquellas buenas prácticas empresariales dignas de imitar y que dan inicio a la redacción de códigos éticos, con contenidos más específicos y concretos relativos a cada organización.
g) Investigación en las Ciencias Sociales, relacionada con la necesidad de que la empresas destinen mayores recursos al desarrollo de investigaciones en aspectos como la sicología, sociología o economía, para formulación de normas para el buen desempeño social de las empresas.

De esta manera, el libro de Bowen se transforma en uno de los clásicos fundamentales de la literatura para la investigación de la temática de la responsabilidad social, especialmente en lo que se refiere al desarrollo histórico de este concepto, que nos ayuda a comprender de mejor manera alguna de sus expresiones actuales, y porque además los aportes de este autor se transforman en uno de los pocos aspectos en donde existe acuerdo entre los diferentes investigadores en el análisis de esta temática, dado que como he señalado en anteriores ocasiones, uno de las características propias de la responsabilidad social es la ambigüedad y desacuerdo en muchos de los aspectos que la constituyen como tema de investigación, lo que implica que este concepto se encuentre en constante evolución y debate.




Leer más...