viernes, 30 de abril de 2010

Formación universitaria y mercado laboral: El baile de los que sobran.

Para nadie es un misterio que uno de los grandes problemas de las universidades contemporáneas es la inserción laboral de sus titulados, temática por ejemplo analizada a nivel europeo desde hace algunos años por la Encuesta CHEERS, y que sin embargo, tal y como señala hoy El País, sigue siendo un problema de complicado pronóstico y solución.
De acuerdo con el mencionado periódico, el problema principal es la existencia de un desajuste entre lo que necesita o demanda el mercado laboral y la sobrecualificación de los licenciados que egresan año a año desde las universidades españolas, cuestionándose si sobran universitarios como uno de los factores de este problema.
De igual manera, señala que la tasa de paro es más baja entre las personas con educación superior si se los compara con las personas que poseen un nivel menor de formación, lo que sin embargo no se refleja en la satisfacción de los licenciados con el nivel salarial que perciben, dado que si bien se encuentran trabajando, lo hacen en un puesto de trabajo que posee un perfil de competencias y cualificación más bajo que la formación que poseen, es decir, están contratados en un puesto de trabajo con perfil de estudios medios.
De esta manera, algunos estudios realizados en España hablan de una descompensación entre el nivel educativo de la población joven y las expectativas y oportunidades laborales ofrecidas por el mercado, lo que sin lugar a dudas se traduce en frustraciones, descontento y una enorme problemática social que aumenta año tras año reflejada en las tasas de paro o en las críticas formuladas a las instituciones universitarias por su incapacidad de proporcionar información exacta respecto de las salidas laborales de cada licenciatura, identificación de nuevos yacimientos de empleos, y en general orientación clara y transparente de la relación de cada una de las licenciaturas con el mercado laboral, un problema evidente de responsabilidad social universitaria.
Algunas pistas que pueden ayudar a los jóvenes universitarios recién egresados, que buscan acceder al mercado de trabajo por primera vez las aporta la Obra Social de Bancaja, quienes en uno de los últimos números editados de sus Cuadernos sobre Capital Humano abordan estos y otros aspectos relacionados con esta temática.
Así vistas las cosas, la raíz de este problema está en las sobras porque para algunos sobran universitarios, para otros lo que sobran son las cualificaciones con los que éstos se presentan al mercado de trabajo, y por lo tanto sobran contenidos en los planes de estudios de las carreras universitarias, aunque en mi punto de vista es un problema de faltas: mayor transparencia de las universidades con la sociedad respecto de las reales posibilidades o salidas laborales de cada carrera universitaria, mayor fiscalización del mercado laboral, especialmente de las políticas de contratación de las empresas que tratan de sacar beneficio de este problema, y una modificación profunda tanto del sistema de formación universitario como del mercado laboral que permita solucionar responsablemente este problema.

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martes, 27 de abril de 2010

El marketing y la imagen corporativa en las universidades como su espada de damocles.

Los rankings nacionales e internacionales de universidades, y en general de cualquier cosa, suelen no estar exentos de polémicas, especialmente cuando uno de sus principales usos se relacionan con la imagen corporativa y el marketing de las instituciones involucradas en los mismos, y mayor aún si de sus resultados depende el acceso a mayores recursos económicos.
De esta manera, en ocasiones la aplicación de estos procesos tienen efectos negativos, especialmente cuando se distorsionan o se hace un mal uso de los mismos, como ha sucedido en el Reino Unido de acuerdo a lo que informa The Guardian, donde 8 universidades han ejercido una presión indebida sobre sus estudiantes para que al responder una encuesta nacional estudiantil para medir la satisfacción de la experiencia estudiantil, no dejen al desnudo ciertas problemáticas internas, debido a que en base a los resultados de esta encuesta se estructuran los rankings nacionales de universidades, respecto de su reputación frente a estudiantes y trabajadores.
De acuerdo con el citado periódico inglés, tanto las asociaciones de estudiantes como los políticos coinciden en realizar una revisión completa de este sistema de evaluación, ante la ausencia de garantías de imparcialidad y objetividad de sus resultados, a pesar de que la mayoría las universidades involucradas al ser consultadas por la HEFCE, organismo responsable de la evaluación, señalaron que las acusaciones eran infundadas.
Anteriormente, nos hemos referido en el blog al tema de los rankings y las universidades, e incluso ayer también el diario El País publicaba un artículo acerca de los resultados de una investigación que elabora un ranking de la productividad científica de las universidades españolas, lo que demuestra el impacto mediático de los rankings de las instituciones de educación superior.
Sin embargo, más allá de los rankings más o menos objetivos, del marketing que se pueda realizar de sus resultados, o del cuidado de la imagen corporativa que algunas universidades desarrollan con enorme afán, en muchas ocasiones resulta infructuoso intentar "tapar el sol con un dedo" frente a las innumerables deficiencias y problemáticas que se suscitan al interior de las universidades en la actualidad, que en ocasiones obedecen a la carencia de recursos suficientes para desarrollar un mejor trabajo, pero que en muchos casos obedece a los abusos o incapacidad de quienes son los responsables de gestionar a las universidades, que muchas veces ven en los rankings y la imagen corporativa a su espada de damocles.
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jueves, 22 de abril de 2010

Las universidades pirata y los derechos de autor.

El quehacer universitario contempla como sus expresiones fundamentales a la docencia y la investigación, las que a su vez se encuentran relacionadas con una serie de aspectos, procesos y costumbres muy arraigadas desde hace siglos, uno de ellos es la necesidad de acceder a fuentes bibliográficas (libros, revistas, sitios web) que son imprescindibles para complementar la formación y la investigación desarrollada en las universidades.
Sin embargo, tal y como reseñaba ayer El País en su edición online, existen instituciones como el Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO) que junto con la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) tienen la misión de velar porque se respeten los derechos de autor de las obras y creaciones originales, así como el uso que de ellas se haga, como en el caso de las universidades quienes año tras año utilizan en su quehacer académico grandes cantidades de material bibliográfico desarrollado por diversos autores, en algunos casos de sus propios docentes o investigadores .
En el caso de CEDRO, de acuerdo a lo señalado por El País el problema no sería sólo con las fotocopias de apuntes y capítulos de libros o artículos de revistas, sino que ahora además incluyen en sus demandas el material digital que los profesores distribuyen a sus alumnos en archivos adjuntos en correos electrónicos, pendrives o incluso enlaces de descarga, señalando que todo esto se debe hacer con permiso, sinómino de pagar las tasas a la CEDRO, porque según este organismo al no hacerlo "están perjudicando a la ciencia, al progreso y ellos mismos" en alusión a las universidades.
De acuerdo con el CEDRO, existen diferentes tipos de derechos de autor que deben ser reconocidos (morales, patrimoniales o de explotación) que son reconocidos por la Ley de propiedad intelectual española, lo que transforma esta situación reseñada por El País en una cuestión legal, especialmente en el caso de las universidades por el no pago de los derechos por la reproducción de una obra.
No obstante el CEDRO o la SGAE, cuando envio un artículo para que éste sea publicado en una revista, el afán no es ganar dinero ni cobrar tasas, suscripciones o cuestiones similares, sino más bien el interés es compartir con otros lo que uno hace o piensa respecto de una determinada temática, los resultados de estudios e investigaciones que se puedan estar realizando o simplemente exponer una opinión crítica y reflexiva respecto de un hecho o aspecto específico.
Una cuestión totalmente distinta es lo que puedan hacer las editoriales o revistas en donde se publica un artículo o trabajo, que muchas veces bajo un espíritu mercantilista de la ciencia y el conocimiento, cobran una suscripción o un precio por acceder a la obra física o en su edición virtual, tema analizado en entradas anteriores en este blog.
De esta manera, personalmente pienso que mientras se respeten los derechos morales y especialmente los de autoría de una obra o creación, el tema debiera quedar zanjado, otra cosa es la comercialización y el interés de lucro que ciertas instituciones hacen de todo este tema, porque en realidad no estoy nada de acuerdo con lo que señala el CEDRO cuando apela al perjuicio de la ciencia o el progreso, porque lo que es perjudicial es impedir que masivamente las personas que así lo deseen puedan acceder a leer, analizar y estudiar las fuentes bibliográficas, eso si que me parece un crimen.
Otra cosa es que alguien ponga su nombre como autor en una obra que no es suya, eso es un delito, que no se le paguen las tasas por usar o consultar una determinada obra impidiendo que otras personas puedan acceder a las mismas me parece un egoísmo, y en último caso, en el ámbito científico al menos si los investigadores desean percibir un ingreso por sus artículos o libros quizá sea mejor que se dediquen a escribir novelas.






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